Copidrogas julio 2014

Maximio Visbal acompañado de sus padres. Un gran vacío deja Maximio Visbal (q.e.p.d.) en los droguistas detallistas afiliados a la Asociación Colombiana de Droguistas Detallistas (Asocoldro). Complicaciones ocasionadas por una intervención quirúrgica hicieron que este gran líder se fuera para siempre, el pasado 21 de junio, dejando un inmenso dolor por su partida. Maximio Antonio Visbal Niño fue un barranquillero que llegó a Bogotá para adelantar estudios de Derecho en la Universidad Santo Tomás, carismático, bonachón, con una inigualable vocación de servicio y un gran orador. Trabajaba en la oficina de abogados de su padre cuando tuvo la oportunidad de presentarse a la vacante de “Director Ejecutivo” de Asocoldro, en ese entonces, una pequeña organización que contaba con 226 afiliados en todo el país, y que en menos de cinco años de existencia ya había tenido cuatro directores que no lograron encajar en su visión. Cerca de 30 postulantes llegaron a la entrevista de trabajo, y entre ellos estaba él, exponiendo sus ideas innovadoras sobre cómo dirigir dicha asociación. A la hora COPIDROGAS lamenta profundamente el deceso de Maximio Visbal, amigo de esta gran familia que reconoció en él a un gran líder del sector y un amigo incondicional. Maximio Visbal, abogado de profesión y droguista de corazón Homenaje a un grande del gremio de definir quién ocuparía este puesto, el nombre de Maximio sobresalió por sus planteamientos, que, aunque en ese momento fueron considerados casi quijotescos e inalcanzables por algunos miembros de la Junta Directiva, finalmente terminaron por entusiasmarlos y convencerlos. Fue así como ingresó, el 25 de julio de 1988, a formar parte de la gran familia de Asocoldro como su Director Ejecutivo. CONCIENCIA SOCIAL EJEMPLAR Entre las principales labores desarrolladas estuvo la de entablar estrechas relaciones con el sector público, y no es desconocido que Maximio tenía una capacidad inigualable para hacer amigos por donde iba, lo cual le resultó ventajoso para cumplir esta misión. Cuando tuvo la posibilidad de relacionarse con las personas indicadas en el Gobierno, solicitó, entre otros asuntos, la reglamentación de la distancia mínima que debía regir entre droguerías, ya que en esa época no existía ninguna norma al respecto y esto perjudicaba enormemente al pequeño droguista y, por el contrario, beneficiaba a las grandes cadenas. “Para mí fue un gran amigo y colaborador, él le ayudaba a todo el mundo porque no tenía restricciones de raza ni de clase social y su apoyo siempre fue bien recibido por todos…, lo que resultó un factor esencial para su trabajo al generar contactos en diferentes contextos sociales”, comenta Hernando Álvarez, Vicepresidente de la Junta Directiva de Asocoldro en aquellos años. Una de las grandes preocupaciones que desveló a Maximio hasta sus últimos días fue el comercio irregular de medicamentos. Su conciencia social lo llevó ante las autoridades y los medios de comunicación a denunciar este flagelo, así como a brindar un acompañamiento permanente a la Policía en su objetivo de combatirlo; tanto es así, que creó y lideró el “Convenio por la legalidad de medicamentos”, el cual, como recordarán, es un acuerdo nacional respaldado por las autoridades nacionales, entidades de control y vigilancia del Estado, gremios, asociaciones y empresas del sector farmacéutico que están firmemente comprometidas con la salud de los colombianos y que buscan combatir la falsificación, adulteración, hurto y contrabando de medicamentos, excluyendo de la cadena de comercialización a quien resulte implicado en estos delitos. 44 | Julio de 2014 Semblanza

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