¡Qué ladrón tan torpe! Se necesita una notable habilidad para entrar en una joyería y robar objetos de gran valor sin dejar huella; sin embargo, este no fue el caso de un ladrón en el Reino Unido, quien, luego de entrar al lugar y hurtar tres valiosos anillos, dos de ellos de diamantes, olvidó su teléfono celular en el cual tenía como fondo de pantalla una foto de sí mismo. El aparato le permitió a la policía británica saber fácilmente que se trataba del francés de 27 años Germain Ibrahim Fofana, el cual, minutos antes de su acto delictivo, entró a la tienda en compañía de una mujer y un niño, observó las joyas y se marchó. Treinta minutos más tarde regresó solo para robar las preciadas alhajas, cuyo avalúo se calculó en 30.000 dólares. 64| Agosto de 2014 Mundo Curioso Dinero escondido Regalar dinero por medio de internet es uno de los pasatiempos de un millonario estadounidense que decidió entregar billetes usando la red social Twitter. Todo empezó cuando el hombre, de quien se sabe ha ganado su fortuna gracias a su trabajo en el sector inmobiliario, comenzó a enviar pistas que llevaban a sus seguidores a encontrar dinero en distintas partes de la ciudad de San Francisco. A la fecha, el hombre que se identifica con el usuario @HiddenCash, ha entregado más de 5.000 dólares, de los cuales algunos han sido hallados escondidos en lugares como el Palacio de Bellas Artes de San Francisco o en algunos sectores del famoso Golden Gate Bridge. ‘Monumento-insulto’ a la exesposa Para muchas personas, terminar una relación puede ser una situación estresante y frustrante, pero ¿al extremo? Pues precisamente esto fue lo que le pasó a Alan Markovitz en Michigan (Estados Unidos), quien, después de que su esposa lo dejara, se molestó tanto que decidió perseguirla a todas partes, hasta que finalmente se mudó junto a la casa de ella y, además, instaló una escultura de características muy particulares en frente de su propiedad: una mano humana con el dedo de la mitad levantado como en expresión de insulto a la mujer. El exmarido amargado ubicó tan estratégicamente la curiosa pieza de yeso que ni ella ni la hija fruto del matrimonio, quien vive con la madre, pueden librarse de verla todos los días.
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