Agosto de 2014 | 59 Copidrogas Hace mucho, cuando los hombres creían que los dioses caminaban en la Tierra, existía en Delfos, una emprendedora ciudad griega, un oráculo, quien anunció a una joven pareja: “Os nacerá un ser de naturaleza divina; tendrá por atributos la hermosura y la sabiduría. Enseñará a la humanidad y será invocado a través de los siglos”. Meses después nació un niño al que llamaron Pitágoras en honor al dios Apolo Pílío. Basado en la monografía de Rafael Arturo Camerano Fuentes Escritor del libro Pitágoras y la ciencia moderna Como lo describió Diógenes Laercio, un historiador griego, Pitágoras hallándose joven y deseoso de saber, dejó su patria, Samos (Grecia), y se inició en todos los misterios griegos y bárbaros. De esta manera, conoció y comprendió los rituales sagrados de los sirios y, en busca de más conocimiento, llegó a Egipto, donde residió muchos años, permaneció en centros sagrados estudiando astronomía y geometría, y se convirtió en un gran iniciado, es decir, se graduó con honores. Cuando contaba con 40 años, llegó a la conclusión de que todos sus estudios y cuanto lo rodeaba estaba unido por los números o ‘El Número’, por este motivo aseguró: “El número es la conciencia de todas las cosas. Aritmética y geometría se encuentran en una comunión divina con la armonía musical”. Al entender que no era suficiente con saber y comprender su entorno, Pitágoras decide compartir su conocimiento, así que regresa a Samos, donde cientos de personas comenzaron a escucharlo y a seguirlo, convirtiéndose en una celebridad. Allí funda la Hermandad Pitagórica y, por primera vez, se utiliza el término ‘filósofo’: amante de la sabiduría. UN GENIO De Pitágoras se dicen muchas cosas que varían de la realidad a la fantasía. Por ejemplo, cuentan que: Descendió al Hades (la morada de los muertos) y, a su regreso, transmitió también la enseñanza del inframundo. Usaba figuras, símbolos y otros medios que tenían por objetivo conducir al hombre a profundos estados interiores, permitiéndole llegar gradualmente al conocimiento real o sabiduría. Aplicó los tonos musicales al tratamiento de enfermedades físicas y psíquicas. Era capaz de ver el interior de las personas a través de su voz o sus gestos. Su intelecto le proporcionaba una intuición excepcional. La leyenda incluye supuestos milagros, como la sanación con las manos y la predicción del futuro. Es decir, similar a lo que se atribuye a otros grandes maestros y profetas. No en vano, el pitagorismo compitió con el cristianismo como religión oculta durante los primeros siglos de Roma. Lo cierto es que Pitágoras es uno de los grandes hombres que dio la humanidad, fue un intelectual que produjo enormes avances en muchos campos. Un estadista que controló una decena de gobiernos; fue un líder espiritual con miles de seguidores y muchos contemporáneos lo consideraban un semidiós. Sin duda Pitágoras es el matemático más conocido del gran público. Todo el mundo recuerda su famoso Teorema. En los encuentros con sus discípulos usaba figuras y símbolos para conducirlos a profundos estados interiores que les permitían llegar gradualmente al conocimiento real de las cosas.
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