34| Agosto de 2014 Sostenibilidad&RSE En América, habrá más riesgo de incendios forestales y grandes fenómenos naturales extremos y destructores; menos nieve en las regiones montañosas; y la deforestación en zonas como el Amazonas será muy acelerada. Habrá menos zonas tropicales, desaparecerán islas, playas y costas, y esto impactará grandemente las especies marinas y las barreras de coral. Será una de las zonas donde habrá más especies animales extinguidas. En Asia, se dificultará el acceso al agua dulce y aumentarán las inundaciones, así como las intensas sequías. ¿QUÉ HACER ENTONCES? Son muchas las entidades de orden nacional y trasnacional que se dedican a los estudios del cambio climático. En Colombia, el Ministerio del Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible, el Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt, el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) y la Unidad Nacional para la Gestión de Riesgos se encargan de monitorear todo lo referente a este tema. De hecho, estas organizaciones, junto con el Departamento Nacional de Planeación (DNP), ya trabajan sobre el llamado Plan Nacional de Adaptación La función del IPCC es analizar, de forma exhaustiva, objetiva, abierta y transparente, la información científica, técnica y socioeconómica relevante para entender los elementos científicos del riesgo que supone el cambio climático provocado por las actividades humanas, sus posibles repercusiones y las posibilidades de adaptación y atenuación de este. Una de las principales actividades del IPCC es hacer evaluación periódica de los conocimientos sobre el cambio climático y elaborar informes especiales y documentos técnicos sobre temas en los cuales se consideran necesarios la información y el asesoramiento científico e independiente. al Cambio Climático, pues es urgente formular acciones que reduzcan el riesgo e impactos socioeconómicos asociados al cambio y a la variabilidad climática. Se han definido cinco líneas estratégicas para una adaptación planificada, las cuales deben servir como guías de trabajo generales para los diferentes sectores y territorios en la formulación de sus planes de regulación. Estas se resumen en: concientizar sobre el cambio climático, generar información y conocimiento para medir el riesgo climático, planificar el uso del territorio, implementar acciones de adaptación y fortalecer la capacidad de reacción. En concordancia con las proyecciones planetarias, estas han sido pensadas para impactar en la primera mitad del siglo. En el escenario internacional, entretanto, y con la idea de aceptar el problema del calentamiento global como una realidad inevitable, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) crearon el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) en 1988, el cual es abierto a todos los miembros de las Naciones Unidas y de la OMM. Ayude al planeta Las acciones para prevenir las futuras enfermedades de la Tierra no solo se reducen a las implementadas por los gobiernos y ONG mediante sus planes ambientales. También a usted, como habitante del planeta, le corresponde aportar su cuota de buenas actividades y hábitos saludables para cuidarlo: • Haga uso racional del agua: cierre la llave mientras se cepilla los dientes, recicle el agua de la lavadora y riegue las plantas en la tarde o en la noche para aprovechar la mejor absorción de agua. • Utilice moderadamente la energía: apague computadores, radios, televisores, etc., mientras no los esté usando; use menos aire acondicionado y calefacción. • Desplácese en transporte público, en la medida de lo posible. Por cada tres litros de gasolina que quemamos, se emite cerca de un kilo de bióxido de carbono. • Compre equipos ahorradores de energía. • Haga una adecuada disposición de residuos. Enseñe a sus hijos y compañeros la importancia de reciclar adecuadamente, con la separación de las basuras y la reutilización de desechos que se pueden aprovechar en casa o en el trabajo. África será uno de los continentes más golpeados, pues su tendencia desértica se intensificará y los críticos problemas de deshidratación de la población y las tierras incrementarán la crisis alimentaria.
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