Homenaje a Diomedes Díaz El motivo central de la 47ª versión del Festival Vallenato es un homenaje especial a Diomedes Díaz, quien falleció el pasado diciembre. De esta manera se exaltará la vida musical de un artista de su talla, que con sus cantos y composiciones se convirtió en un gran abanderado de este folclor. El mayor tributo que se le rendirá será recordar sus canciones; por ello, los concursantes por el título de rey vallenato en las diferentes categorías (infantil, juvenil y mayores) deben interpretar, por lo menos, una de las tantas que grabó y que están en la memoria y el corazón de su fanaticada. Además, habrá un desfile hasta La Junta (Guajira), el pueblo donde nació el cantautor, y un concurso de pintura en el cual los niños representarán aspectos de las canciones y la vida de ‘El Cacique’. TRASPASANDO FRONTERAS No se puede afirmar de manera rotunda que la modernización del vallenato ha sido negativa. Fueron justamente los abanderados de esa transformación, como Alfredo Gutiérrez y el Binomio de Oro, los que abrieron el camino para cosechar éxitos más allá de la frontera nacional, llegando a Venezuela, México y otros países de la región; incluso, varios de los grupos de la ‘nueva ola’ han logrado ingresar al mercado estadounidense y europeo. Y un purista como Oñate así lo reconoce: “Esa ha sido una forma de darle mayor penetración y de llegar a otras latitudes”. Y en el plano nacional, hoy se escucha vallenato en todas las regiones del país. Esto no quiere decir que el vallenato puro no trascendiera las fronteras, aunque no al nivel del industrial. De hecho, la ceremonia de entrega del Premio Nobel de Literatura a Gabriel García Márquez, en 1982, estuvo amenizada con acordeón. El escritor quiso tener, en un momento tan especial para su vida, la música de sus raíces guajiras, y fue así como Poncho y Emiliano Zuleta terminaron llevando su voz y sus notas a las frías tierras nórdicas. Rafael Escalona, quien también formó parte de la comitiva, lo plasmaría para la posteridad en una composición: “Gabo me ha invitado a su fiesta, y esto es para mí un gran honor, fui con los Hermanos Zuleta pa’ que el Rey oyera acordeón”. Lo cierto es que, para los amantes de este aire vernáculo, aquella no fue una simple invitación. Se trató de uno de los mayores actos de reivindicación de un estilo musical de origen campesino, que, a pesar de contar con el apoyo de personajes ilustres como el expresidente Alfonso López Pumarejo y su hijo, también expresidente, Alfonso López Michelsen, era visto con desdén en ciertos escenarios nacionales. Y llevarlo a los mismísimos salones de la rancia Academia Sueca fue la mejor manera de mostrarlo ante el mundo y de darle un estatus que en ese momento no había alcanzado. Como era de esperarse, el Nobel también es un crítico de la evolución de este género. En el artículo “La noche que cantó García Márquez”, publicado en la revista de la FLV, Juan Gossaín recoge esta frase del escritor: “Es intolerable lo que están haciendo estos músicos jóvenes, han cogido la costumbre de interpretar la puya con la epiléptica velocidad de un mapalé… ¿Han visto como tocan ahora el son? Muy rápido como si fuera un merengue y resulta que el son es la melodía vallenata más pausada porque fue inventado, precisamente, para expresar el dolor, la tristeza, la melancolía, los golpes de la vida”. SEMILLERO DE ARTISTAS Los críticos del Festival Vallenato aseveran que este evento se encuentra en decadencia porque los artistas famosos y de moda no compiten, ya que su música no encaja en las normas que se han establecido, y que, por esta razón, quienes ganan son unos desconocidos. No obstante, El Festival ha sido semillero de artistas, reyes y leyendas del vallenato, cuyo fervor por este tipo de lírica prácticamente nace con ellos. 68 | Abril de 2014
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