Coopidrogas Junio 2017

72 | Personaje fortuna, pudo seguir estudiando e investigando en un lugar que era otro polo de cultura, arte y civilización. Amplió sus conocimientos y profundizó en otros temas, como los golpes y las heridas, que él llamaría en adelante “las ventanas del cuerpo”. Recordaba el cirujano Peña Quiñones que “a su retorno a Pérgamo fue nombrado médico de los gladiadores del templo de Esculapio y se dedicó a tratarlos combinando su experiencia quirúrgica con lo que aprendía de los heridos y de experimentos en animales. Estuvo en ese lugar durante cinco años, al cabo de los cuales viajó a Roma; allí la práctica de la cirugía estaba desacreditada y llena de riesgos… Tuvo una serie de éxitos médicos y quirúrgicos que le abrieron las puertas entre la aristocracia romana, los intelectuales y el círculo imperial”. Durante sus demostraciones públicas en el Templo de la Paz, “dio a conocer sus trabajos sobre la fisiología de la respiración, los uréteres y la vejiga urinaria, lo que le valió un gran reconocimiento entre la aristocracia y algunos médicos, pero al mismo tiempo le produjo la enemistad de otros muchos, especialmente los metódicos, que se sentían ofendidos por los conocimientos…”. SU GRAN HERENCIA Como señalábamos, la vida de Galeno y todo su trabajo siempre fueron en pro de la medicina, a la que dejó un gran legado. Murió en Roma, en el año 210, a la edad de 81 años. El doctor Hernán Alonso Urbina Joiro, investigador, periodista y médico internista y reumatólogo, autor de libros como Entre las huellas de la india Catalina, se refiere a él como “el gran médico de la antigüedad”. Afirma que su gran aporte fue, sin duda, “la anatomía de Galeno, que fue la oficial por así decirlo, hasta que llegó el Renacimiento, y con los cambios en el pensamiento, cuando la Iglesia permitió hacer disecciones en cadáveres y con las apariciones de genios, incluyendo a Leonardo Da Vinci, cambió un poco. Fue todo un ejemplo, un paradigma en su tiempo, y sus conocimientos dominaron la ciencia médica por cientos de años”. Recuerda también que fue él quien “demostró que lo que corría por las venas era sangre y no aire, como se creía; descubrió que el cerebro tiene la función de controlar los músculos y la voz, al igual que la médula espinal; halló y definió la diferencia entre las venas y las arterias; describió las válvulas cardíacas y los pares de nervios craneanos. En fin, fue el padre de la anatomía”. Sus aportes, igualmente, fueron fundamentales en otras áreas. Por ejemplo, “la descripción de enfermedades infecciosas; aunque curiosamente él desapareció de la escena con la llegada de una peste, y algunos dicen que la preveía como incurable y prefirió irse del sitio en donde estaba viviendo”, continúa el doctor Urbina. El doctor Peña Quiñones destacaba en su escrito que Galeno, “durante su estancia en Roma, escribió aproximadamente 500 tratados sobre filosofía, ciencia y medicina, en griego ático; desafortunadamente, estos fueron destruidos en su mayor parte durante un incendio del Templo de la Paz (1921); de los escritos que quedaron, se puede derivar que su desafío a los conceptos de Hipócrates se basa en sus conocimientos obtenidos por medio de observación, experimentación y disección en animales”. En muchas de sus presentaciones públicas dio a conocer sus trabajos sobre la fisiología de la respiración y los sistemas urinario y cardiovascular.

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