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NACIÓ PARA LO QUE QUERÍA
Con una formación muy artesanal y apenas 17
años, construyó su primera casa. Pronto aprendería
de los mejores y con eso fundó en 1919, junto a Amé-
dée Ozenfant, el purismo, una derivación del cubismo.
También fue el creador de la revista
L’Esprit Nou-
veau
, desde la que lanzaba sus agravios contra la
Escuela de Bellas Artes de su país, a la cual acusaba
de convencionalista y anquilosada. Aunque soñaba
con construir rascacielos conectados por espesos
jardines colgantes, la verdad es que nunca llegó a
hacerlo. No obstante, son destacables obras arqui-
tectónicas de su autoría que produjeron el rompi-
miento entre la antigüedad y la modernidad, tales
como la famosa Ville Savoye (ubicada en Poissy, en
las afueras de París), una estructura sustentada en
pilotes con extensos ventanales, mucha ilumina-
ción y líneas simples.
En los comienzos de la década de los 40, lanzó
a la luz pública el concepto de los modulares para la
construcción de viviendas, el cual se constituye en
una de las bases de la edificación actual. La prime-
ra muestra de su planteamiento revolucionario fue
la Unidad de Habitación de Marsella (1947), siete
apartamentos dúplex, que marcaron el futuro.
Así, realizó planes urbanísticos para muchas
ciudades, además de París, su ciudad de mayor
asentamiento y a donde se trasladó a la edad de 29
años; Argelia (1931), Barcelona (1932), Estocolmo
(1933) y Saint Dié (1945).
En la
Carta de Atenas
(1943) y en
Hacia una arqui-
tectura
(1923), dejó por escrito su legado, que hasta
el día de hoy se mantiene y aplica. El 27 de agosto
de 1965, unos pescadores lo hallaron muerto en
inmediaciones de su casa de campo en Roquebru-
ne-Cap-Martin (Mediterráneo francés). Había des-
obedecido las órdenes de su médico de permanecer
en completa quietud y, al parecer, un infarto fulmi-
nante se lo llevó.




