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56 | Septiembre 2025 FAMILIA gran pandemia, que ha generado un apartheid de las personas sénior. No se tienen en cuenta el talento ni la experiencia”, recalca el experto. RECHAZO QUE ENFERMA Cuando el prejuicio por la edad proviene de las mismas personas mayores, “es la voz negativa en la cabeza de un individuo la que puede impulsarlo a tomar medidas extremas para verse más joven (un lifting facial radical de Madonna) o decirse a sí mismo que está viviendo un ‘momento de vejez’ cada vez que olvida un nombre”, sostiene Becca Levy, profesora de epidemiología y psicología en la Escuela de Salud Pública de Yale y experta en los efectos del edadismo en la salud. Durante una investigación, la especialista Levy expuso a las personas mayores de manera subliminal a palabras con carga emocional sobre el envejecimiento mientras interactuaban con un videojuego. Algunos términos resaltaban aspectos positivos (como sabio o realizado) y otros nerrollar demencia y viven en promedio 7,5 años más. En cambio, cuando se piensa que el declive es inevitable, hay menos motivación para tomar los medicamentos, comer bien o hacer ejercicio y, en consecuencia, son más altos los riesgos de enfermedad cardíaca, depresión y, conforme con la ONU, de accidente cerebrovascular. De hecho, se calcula que 6,3 millones de casos de depresión en el mundo son atribuibles al edadismo. gativos (como senil y dependiente). Su equipo les pidió a los participantes que hicieran tareas antes y después. Aquellos expuestos a palabras alentadoras mostraron mejoras en la memoria, la presión arterial y la frecuencia cardíaca. El grupo contrario presentó peor memoria y mayor respuesta al estrés. La investigadora también encontró que las personas mayores con creencias positivas sobre la edad tienen menos probabilidades de desaOjo con el lenguaje El lenguaje refleja el pensamiento, aunque, a menudo, las personas no son conscientes de ello. En ese sentido, la Fundación española “la Caixa” ha publicado un glosario sobre edadismo que recoge palabras usadas para referirse a los mayores. Las agrupan en: • Infantilización: cuando se emplea un lenguaje con el uso de diminutivos (“viejita”, “los abuelitos”), de posesivos (“nuestros mayores”) o se alude a ellos diciendo: “Son como niños”. • Despersonalización: no se tiene en cuenta la individualidad para referirse a ellos: los jubilados, los pensionados, los abuelos. • Deshumanización: cuando se pierde la empatía y se usan expresiones como dinosaurio. Así las cosas, se requieren estrategias para mitigar la discriminación desde el lenguaje, fortalecer las leyes que abogan por los derechos de los mayores y fomentar la interacción entre personas de distintas generaciones para generar respeto.

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