Septiembre 2025 | 23 Coopidrogas Habilidades como la inteligencia emocional, la escucha activa o la gestión de equipos suelen ocupar un lugar central en los programas de formación para líderes. No obstante, existe un fundamento esencial, muchas veces ignorado, que marca la diferencia en el ejercicio del liderazgo genuino: el autoliderazgo. Liderar no se trata únicamente de orientar a otros, sino de comenzar por uno mismo, desarrollando disciplina, criterio, constancia y sentido de propósito. Quien cultiva esta capacidad personal está mejor preparado para desenvolverse en entornos laborales exigentes, tomar decisiones acertadas bajo presión y transmitir seguridad tanto a colegas como a clientes. ¿Por qué es tan relevante? Según Angélica Carbonell García —do- cente, conferencista y experta en innovación, gestión del cambio, transformación digital y adopción tecnológica—, el autoliderazgo permite a cada individuo asumir el control de su actitud, sus decisiones y su proceso de aprendizaje continuo. “En el contexto de las droguerías, en el que el servicio es el eje central del negocio, contar con colaboradores capaces de autogestionarse no solo mejora la atención al cliente, sino que fortalece los equipos, fomenta la innovación y contribuye a la sostenibilidad de la empresa”, señala. Carbonell García destaca que, en este tipo de entornos, el liderazgo personal es crucial para adaptarse a nuevas tecnologías, enfrentar modificaciones normativas o responder a los cambios en los hábitos de consumo. Se trata, en el fondo, de asumir un papel activo en la propia evolución profesional. Y añade un consejo valioso: “El autoliderazgo se cultiva a diario, no en grandes hazañas, sino en acciones cotidianas: en la forma de saludar, en cómo se enfrentan los desafíos o en la actitud al levantarse después de un error”. Martha Lucía Maldonado, directora general de WOBI Colombia, organización influyente en temas de gestión para líderes empresariales, coincide en la importancia de este enfoque. A su juicio, solo quien se conoce a sí mismo (autoconocimiento), gestiona sus emociones con inteligencia y ha desarrollado habilidades de autocontrol y adaptación está en condiciones de dirigir eficazmente. “El papel del líder es guiar personas, pero son los miembros del equipo quienes alcanzan los resultados. En última instancia, el liderazgo consiste en acompañar a otros en su camino”, agrega. CLAVES DE LA AUTOGESTIÓN Carbonell García, reconocida por su amplia trayectoria en docencia e investigación en programas de posgrado de instituciones como la Universidad Externado de Colombia y la Universidad de La Sabana, sostiene que liderarse eficazmente implica cultivar una serie de actitudes y competencias que se desarrollan día a día: • Curiosidad constante: es la chispa que impulsa la mejora continua. Permite explorar nuevas maneras de hacer las cosas, aprender sobre productos, procesos o tecnologías, y mantener una mente abierta a lo desconocido. • Autoconocimiento: conocerse a fondo —identificar fortalezas, reconocer oportunidades de mejora y gestionar los propios recursos emocionales y mentales— es esencial para guiarse con criterio. • Gestión emocional: aprender a manejar el estrés, la frustración y la incertidumbre es clave, sobre todo en contextos en los que se interactúa directamente con los clientes. • Proactividad: ser proactivo va más allá de cumplir tareas, implica anticiparse a las necesidades, proponer soluciones y actuar con iniciativa, sin esperar órdenes. La DISCIPLINA, el criterio y la CONSTANCIA CONTRIBUYEN a un autoliderazgo EFECTIVO.
RkJQdWJsaXNoZXIy MTE2ODQ5Nw==