0260_Coopidrogas_Revista_Septiembre_2025

16 | Septiembre 2025 PORTADA meta alcanzar 20.000 durante la actual administración. María Claudia García indica: “Estamos trabajando para lograr la consolidación de cinco bosques urbanos, que se sumen a los siete que fueron reconocidos oficialmente en el 2024”. Y es que, gracias a ese compromiso, por quinto año consecutivo, Bogotá fue distinguida como Ciudad Arbolada del Mundo, un título otorgado por la iniciativa Tree Cities of the World, liderada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Arbor Day Foundation. Pero eso es lo que se tiene proyectado, porque, si se habla de logros, vale la pena destacar la estrategia “Encontrémonos en los bosques urbanos”, que fue lanzada en mayo, y que tiene como objetivo promover la apropiación ciudadana del verde urbano, mediante talleres sobre coberturas vegetales, agricultura urbana, árboles patrimoniales, jardines biodiversos y manejo silvicultural. Además, en el 2024 y lo que va del 2025 se han mantenido más de 155.000 metros cuadrados de jardinería convencional y biodiversa en la ciudad. En cuanto a la interacción sociedad-cultura ambiental, según García: “Para el Jardín Botánico es una prioridad fortalecer la educación ambiental y la participación ciudadana. Con este fin, seguimos trabajando nuestras alianzas con el sector privado y bolado urbano y la conservación y protección del medio ambiente. Una de las cualidades de este espacio es que, aparte de ser un recinto de ciencia, es un lugar para visitar, relajarse y tener un contacto con la naturaleza en medio de la ciudad. Por eso, el Jardín Botánico de Bogotá es uno de los principales atractivos turísticos del país, que recibe cada año a más de 400.000 visitantes, entre nacionales y extranjeros. HISTORIA NATURAL Pero estos 70 años no hubieran sido posibles sin la pasión y gestión de Enrique Pérez Arbeláez, sacerdote, naturalista y científico colombiano, que tardó casi 30 años en hacer realidad el sueño de crear un jardín botánico en Bogotá. Una idea que tenía como objetivo resguardar, investigar y diseminar conocimiento sobre la biodiversidad colombiana y, por supuesto, de la capital. En 1955, el distrito le cedió un lote de 20 hectáreas en los límites de la ciudad para darle vida a ese sueño. Entonces, con el apoyo de la maestra Teresa Arango Bueno, consiguió los recursos para crear un jardín botánico inspirado en el Jardín Botánico de Berlín (Alemania). Desde su concepción, su rol ha sido clave en la conservación de especies nativas, endémicas y en peligro de extinción, por medio la academia, pues lo que buscamos es impulsar de una forma más profunda la relación de los ciudadanos con la naturaleza”. Esta es una labor que se ha venido desarrollando dentro y fuera de sus instalaciones. En la actualidad, se está implementando una estrategia de educación y participación en todas las localidades de Bogotá, que incluye temas como huertas urbanas, protección de bosques urbanos, medidas de adaptación al cambio climático y educación en salud y naturaleza, lo que ha creado comunidades comprometidas con el arLa MUTISIA clematis o clavellino es una ENREDADERA cuyo nombre es en honor a José Celestino MUTIS. CORTESÍA ARCHIVO FOTOGRÁFICO DEL JARDÍN BOTÁNICO DE BOGOTÁ JOSÉ CELESTINO MUTIS Foto: ÓSCAR GARCÉS

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