58 | Septiembre 2024 CULTURA especializaron en la construcción de cuchillos, como Solingen, en Alemania, o Albacete, en España. A partir de este siglo y sobre todo en el XX, la consecución de nuevos materiales y procesos de fabricación se incorporaron en su elaboración. Cuchara: tiene orígenes poco precisos, tal vez las primeras cucharas fueron conchas de moluscos empleadas por el hombre primitivo, quien ya en el Paleolítico las fabricaba de madera o hueso. Miles de años más tarde, en Mesopotamia y Egipto eran creadas con mangos tallados. Muchas de esas cucharas tenían una función para diversas actividades médicas o ceremoniales. Los hallazgos arqueológicos ubican la primera cuchara en el año 1.000 a. C. Es probable que esta pieza estuviera destinada, principalmente, a usos ornamentales o religiosos. Se sabe que los antiguos egipcios utilizaron por primera vez cucharas hechas de madera, pedernal (una variedad de cuarzo) y marfil. El término cuchara proviene de la Antigua Roma, donde existía un utensilio cuyo mango delgaA partir de este siglo, la producción industrial desarrolló piezas de diferentes materiales. Desde el siglo XIV adquirieron la forma actual, dado que antes eran bastante planas. Tenedor: como se mencionó antes, fue gracias a la princesa Teodora Ana Ducaina, hija del emperador Constantino X, que llegó a principios del siglo XI a Venecia, en donde se adopta aquel trinchador y se convierte en un tenedor con el que ella no se manchaba sus dedos al comer. Al principio constaba de dos púas, y aunque parecía destinado a colonizar todas las casas, se encontró con un enemigo inesperado: la Iglesia, que no entendía qué podía aportar ese elemento. Su uso se consideró escandaloso y un “instrumento diabólico” que ofendía a Dios. Detrás de ello se encontraba la inhabilidad de los comensales para comer tallarines con semejante instrumento, teniendo en cuenta que los tenedores de la época, además, eran planos, lo que los hacía mucho más difíciles de manejar. De esta forma, el tenedor desapareció de Europa por más de 300 años hasta que Catalina de Médici, a partir de su boda con Enrique II de Francia, lo puso de moda en la corte francesa en 1533. En el siglo XVII se generalizó la tercera punta. En Italia se añadió la cuarta para adaptarla a la comida de espagueti. Finalmente, a comienzos del siglo XVIII, el tenedor que conocemos actualmente se perfeccionó en Alemania. Su empleo se popularizó en este siglo y, sobre todo, en el XIX gracias a la producción en masa y a la invención de la galvanoplastia (proceso en el que, por medio de la electricidad, se cubre un metal sobre otro a través de sales con el objetivo de aumentar su resistencia a la corrosión), que pusieron los tenedores de metal al alcance de las nuevas clases medias que deseaban imitar a la nobleza. Y desde ahí se extendió hasta nuestros días, en los que es difícil imaginar una vida sin cubiertos. do permitía pinchar trozos de comida, haciendo también las veces de tenedor. Prácticamente hasta el siglo XIX la cuchara y el cuchillo eran los únicos instrumentos utilizados en las comidas. La fabricación de esta era casi exclusivamente de madera para las clases menos pudientes. En el siglo XVII se GENERALIZÓ la tercera punta del TENEDOR y en Italia se añadió una CUARTA. Se cree que la corte de Bizancio (hoy Estambul) inventó el tenedor. Foto: NATALIA KIRSANOVA
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