Coopidrogas septiembre 2024

Septiembre 2024 | 51 COLUMNISTA Coopidrogas Flavia Dos Santos Psicóloga y sexóloga ¿Es más verde el pasto del vecino? Esa es una expresión que usamos mucho en Brasil cuando nos referimos a esa constante tendencia de los seres humanos de anhelar lo que tienen otros en comparación con lo que uno posee. En nuestra sociedad de consumo es cada vez más común creer que lo que tiene el otro es mejor, y tan usual que las industrias de bienes de consumo se la juegan con ello para que sus ventas, con pequeñísimos cambios anuales en sus productos, obedezcan a estrategias publicitarias direccionadas justamente a consumidores incapaces de soportar el hecho de no tener el “último modelo”, al igual que su vecino, su amigo, su colega de trabajo, quienes han “llegado antes”. Pero, como todo es basado en estrategias de mercadeo sumadas a emociones que muchos desconocen, las gratificaciones parecen nunca llegar pese al cambio constante de artículos. Es ahí cuando uno mira el pasto del vecino y por más que cuide el propio la sensación es que el del otro ¡está siempre más verde! Sin embargo, con las nuevas tecnologías y con la velocidad que vivimos, ese pasto fue mas allá. Lo que antes estaba dentro de los objetos de deseo, incluidas las relaciones interpersonales, hoy con el universo cada vez más amplio de aplicaciones de citas, estamos viviendo un nuevo tipo de “ojos al pasto ajeno”, pero dentro de la misma lógica. Es decir, el miedo de estar perdiendo algo, o en inglés, the fear of missing out, sintetizado por la sigla FOMO. Las personas que en la modernidad se lanzan en la búsqueda del amor lo hacen también en búsqueda de sí mismas, pero poco a poco se encuentran familiarizadas con las aplicaciones y dándose la oportunidad de conocer a otras personas que igualmente entran buscando el amor y a sí mismas. El problema es que una nueva forma de vivir esas aplicaciones se está volviendo compleja, ya que muchos no logran ver ni interactuar y, por lo tanto, no consiguen el tan anhelado amor con alguno de los tantos matchs (coincidencias), porque está siempre presente la sensación de que tal vez en otros perfiles, en los que no han entablado una conversación, pueden estar personas mejores, como el pasto más verde, que el individuo que se está conociendo. Eso está generando un sinnúmero de pacientes en los consultorios de psicología tomados de la angustia de no poder decidirse, de no disfrutar de lo que se inicia con alguien por esa ansiedad constante de que se puede estar perdiendo de algo mejor. La libertad de escoger y de buscar es innegable, pero quizás sea el momento para una reflexión interna sobre cómo estamos absorbidos por esa lógica consumista de que siempre hay que ir por más y más, en que lo suficiente se torna tan inalcanzable que lleva al agotamiento emocional. Mirar hacia dentro, ver lo que se ha construido, lo que se ha obtenido y volver a buscar el placer en cada una de esas conquistas, en cada una de esas relaciones que se han podido instaurar puede ser la respuesta para muchos de los que están sufriendo de la sensación constante del FOMO amoroso. “La libertad de escoger y de buscar es innegable, pero quizás sea el momento para una reflexión interna sobre cómo estamos absorbidos por esa lógica consumista de que siempre hay que ir por más y más...”.

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