Coopidrogas-septiembre-2023

Septiembre 2023 | 67 Coopidrogas su reputación hasta el punto de verse obligada a autoexiliarse, en 1945, en la localidad de Lausana, en Suiza. UN ARCO DE REDENCIÓN Chanel no regresó a la capital de su país natal sino hasta 1954, con ocasión del lanzamiento de una nueva colección. A pesar de la hostilidad que recibió por parte del público francés, dicha muestra se convirtió en una de las más importantes de su carrera, gracias a las buenas críticas de la prensa norteamericana y británica. Fue entonces cuando se presentaron piezas como el célebre traje de tweed (con chaqueta en material escocés grueso) y el emblemático bolso 2.55 (por la fecha en que fue creado, febrero de 1955), prendas con las que la diseñadora empezó a recuperar, paulatinamente, la admiración de la audiencia francesa. Las colecciones Chanel volvieron a situarse en la vanguardia de la moda mundial y fueron exhibidas en público por personalidades como Elizabeth Taylor, Grace Kelly, Rita Hayworth y Jacqueline Kennedy, esposa del presidente de Estados Unidos, John Fitzgerald Kennedy. El idilio en el que se tornó su imagen Gravemente enferma y afectada por la artrosis, la diseñadora se vio reducida por su adicción a la morfina, la cual se administraba para paliar los constantes dolores que sufría. Y a pesar de las diversas afecciones físicas, su mente continuó trabajando de manera infatigable, a tal punto que algunos cercanos suyos bromeaban declarando que “solamente un domingo podía matarla”. Precisamente, a sus 87 años de edad, Coco Chanel se encontraba trabajando en el catálogo para la primavera de 1971 cuando cierto día de inicios del año sintió tal aflicción que decidió recostarse para ya no levantarse más. Tras un paro cardiaco, sus días llegaron a su fin el domingo 10 de enero de 1971, y se dice que sus últimas palabras fueron premonitorias: “Bueno, así es como uno se muere”. A su funeral asistieron reputadas personalidades de la industria que ella forjó, como Yves Saint Laurent, Pierre Balmain y Cristóbal Balenciaga, entre otras. pública se ratificó en 1969, cuando Broadway complació a la diseñadora recreando una obra teatral homónima en la que su historia de vida era contada según su propio gusto: sin cabaret, sin nazis y con dos nanas encargadas de su crianza. SOLO UN DOMINGO PODÍA MATARLA Tras una vida de vertiginoso ascenso social y económico, durante sus últimos años la personalidad de Chanel adquirió un semblante solitario e irritable. Se recluyó a pasar los días en su suite del Hotel Ritz, donde solamente la visitaban el artista Jacques Chazot, la escritora Lilou Marquand y su íntima amiga Aimée de Heeren. UNA MUJER HECHA A SÍ MISMA Entre las numerosas parejas amorosas que tuvo Coco Chanel a lo largo de su vida —algunas oficiales y otras extraoficiales, según conviniese a las apariencias— se cuentan nombres de la talla del jugador de polo Arthur Boy Chapel, el compositor ruso Igor Stravinski, el duque Dimitri Pávlovich de Rusia, el poeta francés Pierre Reverdy y el duque Hugh Grosvenor de Westminster. A pesar del altísimo capital social de este listado, la imagen de Chanel no solo nunca se vio opacada, sino que se suele afirmar que un romance duradero hubiera cambiado las cosas para ella, de tal manera que jamás se habría convertido en el símbolo de la mujer hecha a sí misma que fue. CHANEL fue incluida por la PRESTIGIOSA revista TIME entre las 100 personas más INFLUYENTES del siglo XX. Foto: OLGA POPOVA Foto: UKKO Igor Stravinski. Busto en su honor, en Bucarest (Rumania).

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