Coopidrogas-septiembre-2023

62 | Septiembre 2023 CULTURA cocida hizo innecesario el dispendioso proceso de remojar y moler el maíz. UN TESORO COLOMBOVENEZOLANO Es verdad que las tortillas son un plato de difusión latinoamericana, y desde México hasta Argentina es posible rastrear preparaciones “tortillezcas” que forman parte de una misma familia gastronómica. De hecho, a partir de los intercambios culturales que han suscitado los procesos de migración continental, se registran recetas familiares en lugares como Miami, Nueva York y las Islas Canarias. No obstante, la arepa y su autenticidad son un capital cultural solamente compartido y reclamado de manera celosa por dos naciones en particular: Colombia y Venezuela. En el país vecino, por ejemplo, afirman que la arepa es prácticamente como su pan de cada día, al punto de constituir “un símbolo gastronómico de lo esencial venezolano, digno de un monumento”, según el poeta y literato venezolano Alfredo Aras Alfonzo. En Colombia, por su parte, reclaman sin vacilar que el producto original es oriundo de sus tierras, y declaran en la voz del poeta y trovador antioqueño explicaba que el primer registro de la existencia del maíz en lo que hoy es Venezuela es de hace unos 2.800 años, mientras que la presencia de la planta en lo que hoy es Colombia data de hace aproximadamente 3.000 años. Dado que se trata de una misma época en la que las demarcaciones nacional-estatales estaban muy lejos de tener algún sentido, la única conclusión que se puede emitir con certeza historiográfica es que la arepa es un alimento originado en la tradición indígena que comparten ambos países, por lo que el debate sobre si es colombiana o venezolana no solamente es irresoluble, sino también inexacto y, por tanto, infructuoso. PARA GUSTOS, LOS SABORES La controversia que verdaderamente ayudaría a diferenciar gastronómicamente a Colombia y Venezuela no es sobre la procedencia exclusiva de este amasijo, sino su relleno. En efecto, este es el factor definitivo entre las variedades que hoy se preparan en ambos países. Los más conocedores explican que mientras en Venezuela este es un producto completo solamente cuando lleva algo dentro, Néstor Daniel Úsuga Rengifo que, para ellos, “una arepa es una historia, una tradición de abuelos, un regalo del cielo que quedó en nuestra memoria. Más que comida, es victoria de un pueblo bravío y fuerte que, por cosas de la suerte, encontró este gran festín, el que amará hasta el fin. Arepa sí, hasta la muerte”. Aunque no es posible determinar con exactitud categórica en qué lugar del continente se cocinó la primera arepa, se reconocen las primeras señales que sugieren la presencia de la planta de maíz en el territorio que hoy reúne a las dos naciones. Julián Estrada, antropólogo colombiano fallecido recientemente, Los INDÍGENAS remojaban los granos del MAÍZ y lo molían en PIEDRA hasta convertirlo en HARINA. En Colombia sobresalen infinidad de preparaciones de arepas según las regiones. Arepa de huevo. Arepa boyacense. Arepa de maíz choclo. Arepa rellena.

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