Coopidrogas-septiembre-2023

Septiembre 2023 | 61 Coopidrogas “Arepa” es la voz designada para ese tradicional manjar hecho a base de harina de maíz y que se considera obligado en la dieta del hogar colombiano promedio. Según la autora del libro Los panes de esta tierra, la antropóloga venezolana Ocarina Castillo, su legado se remonta hasta los pueblos precolombinos que habitaron la geografía entre América Central y América del Sur, pues “los cronistas y los datos arqueológicos revelan que es un alimento que existió antes de la llegada de los conquistadores españoles a América”. La noticia más antigua que tenemos de este producto es de principios del siglo XVI, cuando el comerciante florentino Galeotto Cei explicaba que por estas enigmáticas tierras “hacen otra suerte de pan con maíz a modo de tortillas, de un dedo de grueso, redondas y grandes como un plato a la francesa, o poco más o menos, y las ponen a cocer en una tortera sobre el fuego, untándola con grasa para que no se peguen, volteándolas hasta que estén cocidas por ambos lados, y a esta clase la llaman areppas y algunos fecteguas”. Por supuesto, con el proceso de hibridación cultural se introdujeron diferentes complementos o acompañamientos que diversificaron las preparaciones de la legendaria tortilla, lo cual se agudizó debido a la propagación de la receta por todo el continente, dando origen a las diferentes presentaciones de amasijos de maíz con los que contamos hoy en día, como las “gorditas” mexicanas o las “pupusas” salvadoreñas. EL MAÍZ, PILAR DE LA DIETA En Historia de Colombia y sus oligarquías (2018), el periodista colombiano Antonio Caballero recuerda cómo los españoles se maravillaban ante el ingenio de los pueblos aborígenes para extraer “de una misma planta, la del maíz, ‘tanto su pan como su vino’: la arepa y la chicha”. En efecto, muchos investigadores han señalado al maíz como base de la dieta aborigen y un elemento fundamental de la identidad y la historia de nuestros pueblos indígenas, siendo descrito en algunas de sus mitologías como una “ofrenda concedida por los dioses a la humanidad”. En ese tiempo, la preparación más corriente del maíz consistía en remojar sus granos, quitar los cascos del desgrane y moler el producto hasta convertirlo en harina. Esta se mezclaba con agua para conseguir una textura viscosa que permitiera moldear bolas para luego aplanarlas y que quedaran como un disco. Algunos sugieren que la forma circular buscaba emular al astro solar, como queriendo honrar al dios que provee calor a la tierra. Finalmente, las unidades se cocían hasta que aparecía sobre sus superficies una distintiva costra negra. Según una estimación de estándares, cada disco tenía un grosor de un centímetro y medio, diez centímetros de diámetro y un peso aproximado de 250 gramos. Como cabría esperar, esta tradicional preparación se modificó hacia la década de 1960, cuando la comercialización de la harina de maíz pre- “Una AREPA es una historia, una TRADICIÓN de ABUELOS, un REGALO del CIELO que quedó en nuestra MEMORIA”. Néstor Daniel Úsuga Foto: MINDSTORM

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