54 | Septiembre 2023 FAMILIA pueden presentarse entre los adolescentes y evaluarlos en los procesos académicos ante situaciones como pérdida repetida de años, si se les dificulta la comprensión o tienen un proceso de aprendizaje más lento. En ese caso, conviene una valoración por neuropsicología de su atención, memoria y lenguaje. “Puede que requieran otros modelos de aprendizaje o planes de mejoramiento, antes de pensar en cambiarlos de colegio”, enfatiza Celis. Añade que la adolescencia es una edad centrada en el conocimiento de pares y en la validación de otros, por lo que también es útil revisar si existe un contexto de consumo de drogas, alcohol o de matoneo. “Por tanto, es fundamental establecer nuevos y buenos canales de comunicación y confianza para prevenir factores de riesgo. Pautas para seguir Estas son algunas recomendaciones para poner en práctica ante las señales de falta de motivación de los hijos frente al estudio: • Acompañamiento y diálogo: los castigos no funcionan; la mejor opción es la comunicación y hacerles sentir que hay alguien apoyándolos y acompañándolos. • Establecer objetivos reales: las metas deben ser alcanzables y realistas a corto plazo. Hay que proponerles aprobar las asignaturas más difíciles y estructurar el estudio de las demás de manera más relajada. • Planeación: tanto en la casa como en el colegio se recomienda establecer horarios de estudio y enseñarles a los jóvenes a planificar y organizar tiempos. En estas horas es mejor olvidarse del celular y evitar las distracciones externas. • Técnicas de estudio: conviene revisar la comprensión de lectura, extraer las ideas más importantes, por ejemplo, mediante subrayados, resúmenes y mapas mentales. A veces estudiar en grupo es beneficioso. • Gestión del tiempo: ayudan los planeadores mensuales, semanales y diarios, así como la técnica de Pomodoro (sugiere trabajar 25 minutos y descansar cinco). • Reflexionar sobre el proceso de aprendizaje y hacerse preguntas; así se encuentran las fortalezas y debilidades. Esto contribuye a gestionar la frustración. • No reforzar hábitos negativos como quejas, rabietas o negación a hacer una tarea. • No presionar por las notas: que resalten el aprendizaje y el bienestar, no los resultados académicos. • Exaltar los logros: por pequeños que sean, se sugiere destacarlos para hacerles saber que son capaces de superar cualquier dificultad. Esto resulta un incentivo y los motiva a seguir. Algunos estudiantes presentan dificultades en la comprensión y procesos de aprendizaje más lentos.
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