Octubre 2025 | 67 Coopidrogas LA VIOLENCIA QUE LOS SEPARA En Verona no existen las treguas. En una pelea callejera, Teobaldo, primo de Julieta, provoca a Romeo. Este intenta evitar el enfrentamiento por respeto a su esposa, pero Mercucio, su amigo, se siente insultado y pelea con Teobaldo. Mercucio muere, y Romeo, consumido por la rabia y el dolor, mata al familiar de Julieta. El príncipe de Verona, cansado de las disputas, dicta que Romeo sea desterrado. No es una pena de muerte, pero sí una condena que lo separa de Julieta. Esa noche, antes de huir a Mantua, Romeo logra colarse en la habitación de Julieta. Allí consuman su matrimonio. Es la última vez que se ven con vida. LA TRAGEDIA FINAL El plan para escapar juntos empieza a tomar forma cuando Julieta recibe la noticia de que debe casarse con Paris, un joven noble elegido por su familia. Desesperada, acude de nuevo al fraile Lorenzo, quien idea una estrategia arriesgada: darle a Julieta una poción que la hará parecer muerta durante 42 horas. Así, evitaría la boda y se reuniría con Romeo para huir lejos de Verona. Allí, se despide con un beso y bebe el veneno. Pocos instantes después, Julieta despierta y descubre el cuerpo sin vida de Romeo. La desesperación es tan grande que no duda en tomar su propia vida con la daga de él. La escena, que en manos de Shakespeare combina poesía y brutalidad, deja a los espectadores sin aliento: no hay marcha atrás, el amor ha vencido al odio, pero a un precio muy alto. Cuando las familias Montesco y Capuleto llegan y descubren la verdad, es demasiado tarde. La muerte de sus hijos logra lo que ninguna negociación había conseguido: reconciliarlos. La tragedia cierra con una amarga lección que trasciende siglos: a veces, el odio se disuelve, pero solo después de haber destruido lo más valioso. Pero el destino, o la mala fortuna, se interpone. El mensaje que debía llegar a Romeo para explicarle el plan nunca es entregado. En su lugar, un amigo le cuenta que Julieta ha muerto. Desgarrado por la noticia, Romeo compra veneno y cabalga hasta la tumba de los Capuleto para verla por última vez. El BALCÓN no fue solo el ESCENARIO físico, sino el símbolo de este AMOR que trascendió el tiempo. Casa de los Capuleto, en Verona (Italia). Escena del ballet Romeo y Julieta, interpretada por el Ballet de Hong Kong, en el City Center de Nueva York. Foto: LEV RADIN
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