0261_Coopidrogas_Revista_Octubre_2025

66 | Octubre 2025 PERSONAJE usando imágenes religiosas que lo hacen especial, más que un simple coqueteo. En pocas líneas, deja claro que no es un gusto pasajero, sino una conexión fuerte y definitiva. Sin embargo, la felicidad dura poco. Al enterarse de que pertenecen a familias enemigas, la chispa que acaba de encenderse se mezcla con el presentimiento de un peligro inminente. Ese baile, que debía ser una noche de diversión, se convirtió en el inicio de un amor que transformó para siempre sus vidas. LA NOCHE DEL BALCÓN Tras el baile, Romeo no puede alejarse de la casa de los Capuleto. El impulso de verla de nuevo lo lleva a escalar el muro del jardín, guiado solo por la luz de la luna y la esperanza. Allí, escondido entre las sombras, la ve aparecer en su balcón. Julieta, creyéndose sola, habla consigo misma y confiesa sus sentimientos por el joven que acaba de conocer. Sus palabras, cargadas de sinceridad y deseo, revelan una contradicción: amar al hijo del enemigo. Shakespeare convierte este momento en uno de los diálogos más recordados. Romeo, sin poder evitarlo, se delata y contesta desde abajo. Los dos, entre tímidos y valientes, deciden pasar por alto el odio entre sus familias. La escena mezcla amor y prisa: saben que su relación es peligrosa, pero sienten que no pueden esperar. “El balcón no es solo un lugar físico, sino un símbolo. Es la frontera entre lo público y lo privado, entre el mundo hostil y la intimidad que se prometen. Allí nace un pacto: no dejar que la enemistad de sus familias los separe. El espectador entiende que no se trata de un simple idilio adolescente, sino de un compromiso que desafiará todas las normas”, resalta Ríos. EL MATRIMONIO SECRETO La decisión de unirse en matrimonio llega con rapidez, como si ambos temieran que cualquier demora pudiera destruir su historia. Romeo recurre al fraile Lorenzo, una figura que combina sabiduría y prudencia, aunque en este caso su motivación es ambigua: espera que el enlace pueda reconciliar a las familias, pero también comprende que está tomando un gran riesgo. La boda se celebra en secreto, sin testigos ni festejo. Shakespeare muestra aquí la pureza de sus intenciones, pero también la fragilidad del plan: un amor verdadero no siempre puede sostenerse en el silencio y la clandestinidad. Ese matrimonio es el punto de no retorno. Los jóvenes ya no son solo enamorados desafiando las reglas, sino esposos unidos por un vínculo sagrado. En la lógica de la tragedia, este acto, que debería ser el inicio de una vida en común, se convierte en el punto de partida de una desdicha anunciada. Lo que inspiró a Shakespeare Pese a que la historia se asocia casi exclusivamente con William Shakespeare, Romeo y Julieta no nació solo de su imaginación. El dramaturgo se inspiró en fuentes anteriores: • Poemas italianos como Giulietta e Romeo de Luigi da Porto (1530), que ya situaban la acción en Verona y presentaban a dos familias enfrentadas. • El poema inglés de Arthur Brooke, La trágica historia de Romeo y Julieta (1562), que Shakespeare adaptó y condensó, dotándolo de un ritmo más intenso y diálogos más poéticos. • Leyendas orales del norte de Italia, que circulaban sobre amores desdichados, probablemente basadas en hechos reales. Shakespeare tomó estos elementos y les dio una fuerza dramática inédita: redujo el tiempo de la acción a menos de una semana, intensificó los diálogos y convirtió a sus protagonistas en el símbolo de la pasión juvenil y del enfrentamiento entre el amor y la violencia. Estatua de Julieta, en Verona (Italia). Foto: TINOFOTOGRAFIE

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