Octubre 2025 | 55 COLUMNISTA Coopidrogas Flavia Dos Santos Psicóloga y sexóloga El heteropesimismo Es un término nuevo que se está tomando, cada vez más, los espacios de conversaciones femeninas y, por supuesto, los consultorios de psicología. El vocablo heteropesimismo surgió en Estados Unidos con la columnista Asa Seresin, quien percibió cómo las mujeres heterosexuales están, con mayor frecuencia, más desilusionadas con las relaciones amorosas, ya que los hombres no logran ser verdaderos compañeros emocionales ni tampoco maduros emocionalmente. Muchas mujeres desisten —antes de empezar— de una relación, de la idea de conocer mejor a un hombre o de salir con los mismos por las repetidas experiencias en las que los individuos de hoy demuestran superficialidad, egocentrismo, o comienzan con muchos detalles, atenciones, y, luego, desaparecen sin dejar rastros. Teóricos sobre temas de relaciones de pareja afirman que lo que está pasando es un nuevo fenómeno, en el que hay un enorme desencuentro en la comunicación y las expectativas entre hombres y mujeres, dado que los movimientos feministas, que vienen fortaleciéndose hace décadas, llevaron a grandes transformaciones en el pensamiento, comportamiento y, particularmente, en el deseo de las mujeres. En cambio, ellos no consiguieron ver ni mucho menos acompañar, o siquiera entender, lo que es ser mujer hoy. La mayoría sigue preso de los modelos del patriarcado de décadas atrás. La falta de diálogo, y también de interés masculino, para percibir la construcción de nuevos códigos, conquistas, y, en especial, de lo que significa ser una mujer hoy y lo que ellas buscan está llevando a esa sensación de frustración y pesimismo a la hora de relacionarse. Entre las muchas conversaciones de mujeres se escucha cómo ellas, no por falta de opción, sino conscientes de su decisión, están escogiendo estar solas a tener que lidiar con el desgaste emocional y algunas veces con experiencias bastante traumáticas, que suelen ser comunes en repetidos intentos de relaciones que no prosperan. Ellas están cada vez más propensas a direccionar sus vidas hacia sus carreras, sus amistades y su crecimiento personal, sin tener que luchar para “encajar” con hombres precarios y poco dispuestos a vínculos igualitarios y de compañerismo. Lo cierto es que relacionarse es una experiencia única y de mucho crecimiento y autoconocimiento, pero eso solo es verdad siempre y cuando ambos estén dispuestos a vivir un vínculo verdaderamente auténtico y a respetar los límites propios y del otro, teniendo claridad de las propias emociones y faltas. Cuando solamente uno de los dos está conectado, mientras que el otro está ahogado en sus certezas del pasado, se torna muy difícil construir algo. Ya es hora de que ellos vean todo lo que está sucediendo, y también lo que ya ocurrió, para que repiensen y se cuestionen las masculinidades, en el sentido de lo que es ser un hombre, y reconozcan los comportamientos y discursos machistas tan arraigados. Solo así estarán listos para relacionarse con una mujer. Para atrás nadie caminará, entonces les tocará a los hombres correr para alcanzar a las mujeres de verdad, que valen mucho la pena. De lo contrario, contemplaremos en un futuro muy próximo una sociedad totalmente distanciada entre los géneros, con hombres cada vez más solitarios y perdidos. “... relacionarse es una experiencia única y de mucho crecimiento y autoconocimiento, pero eso solo es verdad siempre y cuando ambos estén dispuestos a vivir un vínculo verdaderamente auténtico...”.
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