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54 | Octubre 2025 FAMILIA Un informe sobre EL TEMA El artículo titulado “El siglo antisocial”, publicado en The Atlantic en febrero de este año, sostiene que los estadounidenses, de todos los grupos demográficos, pasan más tiempo solos y socializan menos cara a cara, y esto no se atribuye únicamente a la pandemia, aunque podría haberlo acelerado. La disminución de actividades sociales, como las cenas, se cita como evidencia de esta propensión. Y señala que el llamado “siglo antisocial” ya ha sido bastante malo por la ansiedad y la depresión. Igualmente, añade que el diario Time mostraba en la década de 1990 que los esposos pasaban casi cuatro veces más horas viendo la televisión juntos que hablando entre ellos en una semana. Las personas que decían que la televisión era su principal forma de entretenimiento eran menos proclives a participar en prácticamente todas las actividades sociales: voluntariado, ir a la iglesia, hacer pícnics, etc. “Esto se dio porque dos de las tecnologías icónicas del siglo XX, el automóvil y la televisión, iniciaron el auge de la soledad estadounidense; y el dispositivo más notorio del siglo XXI, el teléfono inteligente, ha seguido alimentando e, incluso, ha acelerado nuestra tendencia antisocial nacional”. Y adiciona que los niños y adolescentes estadounidenses pasan, en promedio, unos 270 minutos entre semana y 380 minutos los fines de semana mirando sus pantallas. los expertos hallaron que un mayor nivel de aislamiento social produce mayores niveles de soledad. Y los altos niveles de soledad, igualmente, hacen que las personas sean propensas a apartarse socialmente. Si los dos se manifiestan juntos, se asocia a un mayor riesgo de mortalidad. Lo positivo es que estas son advertencias que sirven para tomar La psicóloga Cardona enfatiza en que cuando la soledad no es deseada puede impactar en las rutinas de sueño, de alimentación, de higiene y autocuidado. De igual forma, en el mantenimiento de las relaciones, del trabajo, del sentido de responsabilidad. Se vuelve peligrosa cuando impacta en todos los aspectos de la vida y hasta se puede llegar a la depresión. Por eso, aconseja estar activo socialmente cada semana, como, por ejemplo, ponerse la tarea de ir a tomar un café con alguien dos o tres veces por semana; si no es posible por el trabajo o cualquier obligación adicional, otra alternativa es hablar con alguien por teléfono, salir de compras, ir a hacer ejercicio, pasear la mascota, saludar a los vecinos. Son actividades que nos mantienen activos socialmente. Las personas que hacen teletrabajo pueden planear semanal o quincenalmente ir a la oficina, encontrarse con sus compañeros o verse en algún lugar para trabajar. También sugiere desconectarse de redes sociales, pantallas, y ponerse límites de máximo dos horas conectado. Si no es posible vencer el aislamiento y encontrar la motivación para salir, conviene buscar ayuda terapéutica, apoyo emocional, y no esperar para consultar con un especialista. acción y aprovechar al máximo tanto el tiempo social como en soledad. Al respecto, el artículo recomienda revisar, si es el caso, con qué tanto tiempo se está cómodo en casa o haciendo vida social. Asimismo, hablar con amigos cercanos, hacer algo por la comunidad o por los demás, o participar en cursos de una actividad de interés, para salir del aislamiento. Un MAYOR nivel de AISLAMIENTO produce mayores niveles de SOLEDAD.

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