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50 | Octubre 2025 CALIDAD DE VIDA CUANDO EL DOLOR SE IDENTIFICA COMO DUELO Las situaciones y las reacciones son diferentes para todos, por eso, lo que es duelo para unos no lo es para otros. Domínguez asegura: “Cuando este se experimenta, la única persona que puede validar si ese dolor es real y significativo es uno mismo. El duelo es un proceso único, individual. Vivimos y experimentamos diferente, tenemos historias variadas, entonces, este siempre será personal”. Para la psicóloga, las personas muchas veces sí reconocen su duelo, pero lo postergan, lo evitan (es mejor no vivirlo) o esperan que el tiempo lo solucione. Sin embargo, si estos procesos no son trabajados, es muy difícil que esto suceda. Si se tienen dudas, es fundamental estar atentos a las transformaciones que la pérdida ha traído y cómo ha afectado las diferentes dimensiones de la vida. Entonces, lo primero que debe hacerse es reconocer y aceptar el significado que la situación tuvo y cómo influyó en el individuo. Por ejemplo, en la parte física, conviene revisar si se generó algún trastorno de apetito, se alteró el sueño o hay temas gastrointestinales; en la parte cognitiva, si se olvidan las cosas o cuesta concentrarse; en lo social, identificar si se está más retraído; en lo espiritual, si se está expresando con enoAlgunos no saben manejar su propio sufrimiento, menos el del otro. Y es ahí cuando vienen las frases: “Pero tranquilo que hay más gente en el mundo”, “Usted está muy joven, puede tener más hijos”, “Es una nueva oportunidad, aprovéchela” o “Pero era un perrito, no un ser humano”. Ante situaciones como estas, Domínguez afirma que es necesario sostenerse en el duelo, expresarse y explicarle al otro que, aunque se respeta su opinión, “mi dolor es válido porque para mí era muy importante”. Si esta posición se plantea desde el respeto y el amor, se invita al interlocutor a entender. Para quien tiene un duelo invisible, es preciso hablar y expresarlo, ya sea con un amigo o un terapeuta. De esta manera, igualmente, se enseña a que el otro aprenda cómo acompañar en el dolor. Así, aprender de forma saludable y asertiva a poner límites es esencial: “Respeto lo que estás opinando, pero no lo comparto”, “Eso que me estás diciendo no me ayuda a estar mejor”, “Ese abrazo que me diste me sirvió mucho”, “Que estuvieras conmigo en ese momento fue importante”. Y es que es clave comprender que cada uno hace lo mejor que jo a lo divino; y emocionalmente, si se está viviendo una montaña rusa de sentimientos y emociones que son difíciles de manejar. Una vez se reconoce, es necesario empezar a transitar por el duelo del mejor modo posible, ya que es un proceso natural del ser humano. VALIDAR EL DOLOR PROPIO Para procesar un duelo invisible, es vital entender que quienes están alrededor pueden invalidar el dolor del otro porque no lo comprenden o quieren sacar a la persona de ese lugar de tristeza, dado que incomoda y no es fácil estar presente, por ejemplo, ante alguien que llora. El PRIMER paso es aceptar y RECONOCER el lugar por el que se está transitando durante el DUELO.

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