0261_Coopidrogas_Revista_Octubre_2025

Octubre 2025 | 49 Coopidrogas ¿Suena familiar?, ¿cuántas veces hemos experimentado pérdidas que no han tenido su respectivo duelo, ya sea por vergüenza, evasión o por creer que socialmente “ese dolor no es para tanto”, y no han sido vividos como un proceso saludable para hacer un cierre e integrarlos? A esto se le llama duelo invisible o no autorizado, que, según la psicóloga Lina Tatiana Domínguez González, coach ontológica con certificación en procesos de duelo y grupos de apoyo, se trata de un dolor profundo y real por la pérdida significativa de algo que es valioso para la persona, que a nivel social y familiar no es reconocido y validado por otros, y que, por lo tanto, se vive de forma silenciosa. En el imaginario colectivo, un duelo se asocia generalmente a una muerte, como la de un ser querido, y tiene una serie de rituales en los que se reconoce el sufrimiento del otro y se permite hacer un proceso. No obstante, conforme con la definición anterior, esto va más allá de un reconocimiento social. Está ligado a cómo se siente la persona con la pérdida, cómo la dimensiona y cómo la tramita. De acuerdo con Domínguez, hay muchos duelos invisibles, pero en los que se manejan comúnmente están: la pérdida de una amistad considerada profundamente valiosa; cuando se acaban relaciones no oficiales o no permitidas por la sociedad y se tiene que callar el sufrimiento; si alguien tiene un sueño o una aspiración que ya sabe que no se realizará; en el momento en que hay cambios de identidad personal, es decir que por alguna situación de la vida los valores y las prioridades se transforman, entonces, “ya no soy la persona que solía ser”. También se presentan si hay un embarazo no llevado a término del que muy pocas personas supieron; cuando muere un animal de compañía; o en un diagnóstico de una enfermedad, con el cual se tiene que hacer un cambio de vida radical. No obstante, los duelos también pueden presentarse por temas materiales, que no solamente están ligados por el valor (de cuánto cuesta), sino por el significado que se le da a ese objeto: “Porque me lo regaló mi mamá”, “Porque es una herencia familiar”, etc. La pérdida de empleo generaría un duelo invisible y no solamente debido a que representa una fuente de ingreso, sino porque es parte de la conexión con otros seres humanos, es el desarrollo, es la sustentabilidad, etc. De igual manera, un traslado de ciudad entraría en esta categoría, debido a que, aunque haya sido por decisión propia, se está dejando atrás un lugar que habitaba y que era significativo para la persona. Las REACCIONES son diferentes para todos, por eso, lo que es DUELO para unos no lo es para OTROS. Fotos: ©2025 SHUTTERSTOCKPHOTOS

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