0261_Coopidrogas_Revista_Octubre_2025

18 | Octubre 2025 PORTADA La variedad ARÁBICA, con frutos rojos y AMARILLOS, es la principal cultivada en COLOMBIA. contado, en lugares cercanos a sus fincas y todos los días del año”, agrega Uribe. La sostenibilidad es hoy una de las banderas de la FNC, que trabaja para que la caficultura sea un negocio rentable a corto, mediano y largo plazo, capaz de impulsar el desarrollo económico y social de las familias productoras, sin perder de vista la protección de los recursos naturales. Este compromiso se traduce en cuatro ejes de acción: económico, ambiental, social y de gobernanza. En las montañas cafeteras de Colombia, los productores han aprendido a convivir con un clima cada vez más incierto. Las antiguas estaciones de lluvias y veranos predecibles han quedado atrás, y la respuesta ha sido sembrar árboles que protejan el suelo y la biodiversidad; impulsar la apicultura para favorecer la polinización y nutrir los cultivos de manera natural, así como sustituir quími- cos por herbicidas orgánicos que respeten la tierra. También se cuidan con esmero los caudales y nacimientos de agua, conscientes de que cada gota es vida, relata Álvaro Javier Uribe, caficultor de Ragonvalia (Norte de Santander). Sin embargo, persiste un desafío que no se resuelve con facilidad: la informalidad laboral. La mayor parte de la mano de obra se contrata solo por temporadas, dejando pendiente la tarea de construir un sistema más estable y continuo que asegure la sostenibilidad de este legado para las próximas generaciones. OPORTUNIDADES DE NEGOCIO Décadas atrás, los caficultores libraban una batalla diaria contra la volatilidad de los precios, las inclemencias del clima y otras adversidades que sembraban pesimismo; no obstante, en el campo, la resiliencia es casi un instinto. En medio de esas dificultades, florecieron la recursividad y la innovación. directamente al consumidor final, a través de valor agregado. El resultado es un café de culto, elaborado con respeto absoluto por el origen y la calidad, y respaldado por tres generaciones de tradición caficultora en Buenavista (Quindío). Al frente de esta apuesta están los hermanos Juan Pablo y Gustavo Villota Leyva, guardianes de un legado que han sabido convertir en una marca admirada dentro y fuera de Colombia. Para los hermanos Villota Leyva, vender café no era suficiente, comprendieron que el verdadero valor estaba en crear una experiencia única que diera mayor visibilidad a la Fue así como nació la transformación de Café San Alberto, una joya del Quindío que hoy ostenta múltiples galardones nacionales e internacionales. La familia Villota Leyva decidió romper con el modelo tradicional: apostó por la investigación, el desarrollo y la incorporación de nuevas tecnologías para controlar cada etapa del proceso. El objetivo era claro: dejar de depender del mercado intermediario y conquistar Foto: SALMONNEGRO-STOCK

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