0261_Coopidrogas_Revista_Octubre_2025

Octubre 2025 | 13 Coopidrogas Esto último se debe a que “el nervio que conecta el cerebro y la salida que está debajo del oído viene por un conducto (túnel óseo) llamado nervio vestibulococlear, y al inflamarse no se puede dilatar, razón por la que muchos pacientes, no todos, sienten dolor detrás del oído, generalmente unas 24-48 horas antes de que se produzca la parálisis”, señala el doctor Peñaranda. MEJOR CONSULTAR La parálisis de Bell, o mononeuritis facial o parálisis facial idiopática, suele darse mayormente en la población adulta, y se ha visto que es más recurrente en pacientes con diabetes o con enfermedades autoinmunes; o por mal manejo del estrés, que lleva a un sistema inmune debilitado; en mujeres embarazadas o en quienes tienen antecedentes de este trastorno; y, como se mencionaba, puede aparecer después de un resfriado, de una afección respiratoria y de otras infecciones de origen viral, como el herpes simple, la varicela e, incluso, el COVID-19. Suele ser aguda, súbita y en pocas horas estar presente, a veces de forma tan suave que de pronto alguien muy observador lo nota y le hace saber que tiene la cara torcida o rara. Alcanza su máxima gravedad en promedio entre 48 y 72 horas, incluidos casos en los que la parálisis muscular es en toda la cara. Entre 15 y 30 personas de cada 100.000 la desarrollan cada año y, aproximadamente, 1 de cada 60 individuos la padecerá en algún momento de su vida, indican especialistas de la Clínica Cleveland. “Una vez que se presente, estamos ante una urgencia médica y se debe iniciar lo más pronto posible el tratamiento con antiinflamatorios Esta CONDICIÓN es más recurrente en pacientes con DIABETES o con enfermedades AUTOINMUNES. ¿Con o sin CIRUGÍA? El Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares de Estados Unidos adelanta diversos programas para ampliar la comprensión de cómo funciona el sistema nervioso y qué hace que este a veces opere mal, como es el caso de los mecanismos nerviosos involucrados en el movimiento y control de la cara y las circunstancias que provocan daño nervioso y parálisis facial. Uno de los propósitos es ayudar a descubrir la causa definitiva de la parálisis de Bell, además de facilitar el desarrollo de nuevos tratamientos eficaces. Entre esas opciones analizan los efectos de la cirugía en la parálisis facial, tema aún controversial, y evalúan posibles terapias para los problemas oculares que pueden ocurrir en personas con parálisis del nervio facial, al igual que los verdaderos beneficios o no de la estimulación eléctrica para tratarla, y la debilidad de los nervios, en la cual tampoco hay consenso actualmente. Hoy, la estimulación eléctrica no se aconseja porque su perfil de seguridad es bajo y se corre el riesgo de que se produzcan sincinesias, es decir que, al estimularse los nervios, haya procesos erróneos que lleven a que queden movimientos involuntarios junto a los voluntarios. Por ejemplo, que al intentar sonreír se cierren los ojos, y otros tics faciales.

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