12 | Octubre 2025 MEDICINA & SALUD Fotos e ilustraciones: ©2025 SHUTTERSTOCKPHOTOS Parálisis de Bell, la más frecuente Este trastorno neurológico afecta la expresión, simetría y armonía facial, pero también la visión y puede causar dolor de oído. Es una urgencia médica, aunque se resuelve gradualmente con el tiempo. Cuando el nervio motor (nervio facial o VII par craneano) responsable de estimular y dar movimiento a los músculos de la cara, y permitir, por ejemplo, sonreír, llorar, parpadear, masticar u otras expresiones faciales, se altera o se daña, se corta esa transmisión del estímulo y se pierden sus funciones. Entonces, puede presentarse una parálisis facial periférica que conlleva la pérdida de los movimientos faciales. Aunque no se conoce su causa determinante, sí se sabe que es común luego de pasar por un proceso infeccioso de origen viral. La causa más frecuente de esta parálisis unilateral es la neuritis neuropática del nervio facial o parálisis de Bell, llamada popularmente “frigo en nervio facial”, haciendo alusión a esa sensación de frío y sensibilidad alterada en el rostro, que es una de sus características. “En algunos casos es de origen bacteriano, por infecciones crónicas del oído, y en situaciones más raras se debe a tumores del nervio o a enfermedades desmielinizantes (por daño en la mielina o capa protectora que rodea las fibras nerviosas)”, explica el doctor Augusto Peñaranda Sanjuán, médico otorrinolaringólogo de la Fundación Santa Fe. Como resultado, se genera debilidad repentina en los músculos de un miento, similar a cuando en odontología le ponen anestesia y se siente gruesa la piel; pérdida o alteración del gusto, en especial en los dos tercios anteriores de la lengua, con la sensación de sabor metálico, rancio o amargo; intolerancia a los ruidos fuertes y otras reacciones, incluso previas a la presentación de la neuritis neuropática, como problemas en los oídos y dolor detrás de la oreja. lado de la cara, por lo que esta parece caída y la sonrisa se ve de un solo lado (asimétrica). Entre los síntomas de este trastorno neurológico se refieren, asimismo, molestias en los ojos, como ceja caída, dificultad para cerrar un párpado, lagrimeo excesivo por ese lado y, más adelante, resequedad. De igual forma, suele ser normal que haya dolor en la cara o sensaciones anormales, como adormeci-
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