Coopidrogas octubre 2024

Octubre 2024 | 43 COLUMNISTA Coopidrogas Flavia Dos Santos Psicóloga y sexóloga Lo difícil que es SER AMADO Algo curioso noto en los días de hoy, personas que se quejan de la dificultad para hallar el amor o lograr ser amados… Independiente de las motivaciones para desear estar en una relación amorosa, el tema se torna cada vez más complejo por un constante desencuentro entre los individuos, a pesar de todas las facilidades para los encuentros, como las aplicaciones de citas, las fiestas que solían ser el lugar para conocer otra gente y entablar probables acercamientos o el ambiente de trabajo en que se pasan muchas horas y con la posibilidad de coincidencias de vida. Aun así, el amor parece ser imposible de alcanzar, llevando a muchos a cuestionarse y, de pronto a victimizarse, sobre por qué no consiguen ser amados. Podríamos ir por un camino fácil de análisis buscando dentro de cada quien una razón particular para culpar, pero si queremos entender lo que está pasando de forma general en nuestra sociedad, tal vez debamos mirar hacia el tipo de sociedad en la que nos hemos transformado en los últimos años, cargados de posibilidad tóxica, narcisismo y sobrevaloración de la autoestima. Cada persona parece haber aprendido a verse a sí misma como el centro del universo; cada una proyectando en redes sociales fotos suyas idealizándose como alguien tan, pero tan importante en la propia vida que poco a poco se distancia del otro perdiendo la capacidad de ver a los demás, de entenderlos, de escucharlos y de aceptar lo diferente de nosotros mismos. Esa nueva cultura que estamos viviendo del ‘yo’ merecedor de todo abre una enorme distancia con otros ‘yos’ que pareciera que vivimos en un mundo donde nadie mira a nadie, pero todos se quejan por estar solos. Amor es acerca de ver al otro y poder escucharlo y, con eso, mirarse y oírse a sí mismo; es sobre poder reconocer las propias fallas, así como las del otro, para ir aprendiendo a amar desde la realidad y no desde el narcisismo, en que solo lo que uno siente, piensa y cree que tanto se merece es lo aceptable. Amar no es una contabilidad en que solo cuentan ciertos patrones o requisitos como un listado de puntos aceptables para uno, convirtiendo así lo que sería un camino de aprendizaje a partir de las propias fragilidades, miedos y también de los del otro en un comercio en que se compra lo que parezca útil y con la posibilidad de deshacerse tan rápido como se adquirió. Estar tan enamorados de sí mismos hace que las personas se vuelvan insignificantes e invisibles, creando así una imposibilidad de encuentros, de hacerse conocer, descubrir y más que todo dejarse asombrar con lo diferente de cada uno de nosotros. Tanta positividad tóxica en las frases de cajón al estilo “yo me merezco eso o aquello” o “yo soy lo mejor del mundo” va por ahí alimentando un narcisismo, igualmente tóxico, que distancia más y más a las personas, propiciando un abismo entre tantos que de pronto podrían vivir una experiencia única y con eso aprender y crecer en el intercambio amoroso. “Amor es acerca de ver al otro y poder escucharlo y, con eso, mirarse y oírse a sí mismo; es sobre poder reconocer las propias fallas...”.

RkJQdWJsaXNoZXIy MTE2ODQ5Nw==