Octubre 2023 | 7 EDITORIAL Coopidrogas Las lecciones de liderazgo que podemos aprender de Churchill René Cavanzo Alzugarate Gerente General Sir Winston Leonard Spencer- Churchill, conocido como Winston Churchill, fue un político, militar, escritor y estadista británi- co que se desempeñó como primer ministro del Reino Unido de 1940 a 1945, durante la Segunda Guerra Mundial, y, nuevamente, de 1951 a 1955 por parte del Partido Conservador. Sirvió como soldado tras haber estudiado en la Real Academia Militar Sandhurst, donde ingresó como cadete de caballería, y su experiencia como oficial le sirvió para destacarse, por su liderazgo, en tiempos de guerra como primer ministro. Fue, de igual forma, un escritor e historiador galardonado con el Premio Nobel de Literatura, además de ser un pintor prolífico y uno de los políticos con más años de servicio en la historia británica. Ideológicamente liberal y capitalista desde el punto de vista económico, cuya vida encarnó el proceso de convertirse en un gran líder. Teniendo en cuenta que cada uno de ustedes es un líder en su negocio, en la comunidad de la que hacen parte y en sus hogares, a continuación, les comparto siete principios contenidos en el libro Lecciones de liderazgo de Winston Churchill. Las grandes enseñanzas del último león, de Michael Winicott. 1. Una visión clara. La visión de Churchill era ganar la guerra, propósito que le comunicó a la nación con discursos poderosos, claros y concisos, asegurándose de que todos aceptaran y estuvieran alineados. Como líder, debemos articular la visión de manera clara y simple para cerciorarnos de que todos estén en la misma página y sepan para qué están trabajando. 2. Todo el mundo necesita un plan. Cada líder requiere un plan, una estrategia con objetivos o unos indicadores clave de desempeño (KPIs, por su sigla en inglés) para asegurar que las personas lo estén logrando y que la empresa se dirija hacia sus metas. Tenerlo ayuda a identificar posibles obstáculos en el camino y debe ser lo suficientemente claro, para que cuando las circunstancias cambien, pueda adaptarse fácilmente. 3. Comunicación clara para el éxito. Churchill fue un comunicador excepcional. Sus discursos, hasta el día de hoy, siguen siendo tan inspiradores como lo fueron en la década de los 40. Usó las palabras como armas y pronunció poderosas alocuciones que lo hicieron merecedor del respeto y la confianza del país. Siempre fue honesto y no encubrió los problemas, sino que los enfrentó usando un lenguaje desafiante y heroico. De ahí que un buen líder debe comunicarse de forma clara y sencilla para entusiasmar y motivar a las personas. Al ser transparente, ganará la confianza y el reconocimiento de sus empleados. 4. El vaso está medio lleno. Los líderes tienen que ser positivos y optimistas, incluso, en tiempos de desesperación. Si se mantienen así, obtendrán mejores resultados de su personal y clientes. Churchill fue conocido por su exuberancia y optimismo aun en los momentos más oscuros. 5. Un salto de fe. Los líderes deben asumir riesgos, aunque sean calculados. “Ningún logro realmente valioso sería posible si todos se adhirieran a la seguridad primero todo el tiempo”, afirmó Churchill. El político británico siempre se arriesgó y tomó decisiones audaces mostrando el coraje de seguir adelante cuando las cosas se ponían difíciles. En el mundo acelerado que se vive actualmente, se debe tener el valor para tomar determinaciones rápidamente; a veces serán correctas, pero otras veces no. 6. Mira hacia atrás, mira hacia adelante. Para que las empresas y los negocios sean exitosos es fundamental evolucionar y no quedarse quietos. El mundo y los clientes cambian, y nosotros debemos cambiar con ellos. Actualmente, las compañías no pueden dormirse en los laureles o serán derribadas por la competencia. Los últimos años nos han enseñado que, para avanzar, tenemos que transformarnos y, para ello, es indispensable mirar hacia atrás y ver qué ha funcionado y qué no, y en dónde se necesitan mejoras. Una buena perspectiva y análisis ayudan a tomar decisiones estratégicas, pero es vital obtener una imagen completa al integrar todas las fuentes de datos. 7. Seguir adelante. Los líderes deben cumplir. Las acciones hablan más que las palabras y nuestro personal y los clientes quieren vernos marcar la diferencia y no solo oírnos hablar. Cuando sean testigos de esto, seremos más respetados y confiables. Las personas precisan ver resultados y qué estamos dispuestos a entregar. Los datos son el elemento vital de la mayoría de las empresas y negocios, y deben utilizarse para tomar resoluciones comerciales inteligentes. Con esto no solo mejoraremos los servicios, sino que también aumentaremos el balance final para crear una información procesable y medir su impacto. Por último, deseo que estas lecciones sean herramientas para su gestión personal y profesional, y finalizo con la frase de este importante personaje de la historia, quien aseguró que “el precio de la grandeza es la responsabilidad” y es que nuestro compromiso como empresarios es conocer la historia, sus personajes y sus enseñanzas, para evolucionar y, sobre todo, no cometer los mismos errores.
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