Octubre 2023 | 59 Coopidrogas El Alcázar DE COLÓN Entre 1511 y 1514, Diego Colón, hijo del Almirante de la Mar Oceánica, ordenó la construcción de un palacio fortificado de 55 habitaciones en la ciudad colonial de Santo Domingo, hoy capital de República Dominicana. Allí nacieron Isabel, Luis y Cristóbal Colón de Toledo, nietos de Cristóbal y herederos del Virreinato de las Indias. El alcázar fue el primero de su tipo en el continente y por sus pasillos se pasearon conquistadores de la talla de Hernán Cortés, Pedro de Alvarado e, incluso, el pirata inglés Francis Drake, quien, en 1586, durante su invasión a La Española, irrumpió en el palacio para llevarse objetos de valor y dejarlo en ruinas. No fue sino hasta 1870 que el edificio fue declarado Monumento Nacional para garantizar su protección, y casi un siglo más tarde, en 1955, fue encargado el proyecto de restauración por el gobierno dominicano para albergar el Museo Alcázar de Colón. Puerta de entrada del Alcázar de Colón, residencia de Diego Colón, situada en la Plaza de España, en Santo Domingo. Foto: GIUSEPPE CRIMENI arrebataron a los españoles buena parte del territorio de Norteamérica y algunas islas del Caribe, mientras Portugal transgredía una parte significativa del territorio reclamado por España hacia el sur. No obstante, “cuando la guerra no daba más de sí, la negociación y los tratados se convertían en la única alternativa”, por lo que el 7 de junio de 1494, a menos de dos años de iniciado el desembarque en lo que se creía que era la India, los Reyes Católicos potencias ibéricas se trazó de polo a polo a 370 leguas del archipiélago de Cabo Verde (África), lo que dio origen al Tratado de Tordesillas. Este acuerdo dejaba a Portugal el control del Atlántico hacia el este, incluido Cabo Verde y la costa africana, mientras que Castilla se reservaba el derecho sobre la totalidad de los lugares recién hallados al oeste, con la posibilidad de atravesar las aguas portuguesas que conducían a ellos. Pese a ello, el meridiano fijado no tenía en consideración que el territorio descubierto era un continente aún no explorado y, mucho menos, que la demarcación atravesaba una parte de este, dándole derecho a Portugal sobre lo que hoy conocemos como Brasil. Hacia 1530, cuando el descubrimiento ya no era noticia y Portugal emprendía su propia colonización, los exploradores penetraron desde Brasil hacia el oeste hasta transgredir los límites del Tratado de Tordesillas más allá de los errores de cálculo, de modo que las fronteras occidentales de la actual Brasil y las demás naciones suramericanas son, de hecho, el resultado de una colonización portuguesa que pujó más allá de este tratado. y el rey Juan II de Portugal acordaron una partición de los territorios y aguas sobre las que ambas coronas tendrían derecho de navegación, conquista y comercio. “Para dotar de validez dichos acuerdos —agrega González— no bastaba la fuerza, sino que era necesaria la legitimidad conferida por agentes más ‘internacionales’, como el obispo de Roma”. Así, con la mediación y bendición del papa valenciano Alejandro VI, la línea que evitaría la guerra entre las Réplica de ‘La Pinta’, una de las carabelas de Colón.
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