22 | Octubre 2023 ACTUALIDAD para participar en la expedición hacia los restos del Titanic valía 250.000 dólares por persona. Lo cierto es que, antes de la tragedia ocurrida por la implosión de este aparato, poco se sabía sobre la incipiente industria de la exploración de las profundidades del océano, la cual ha alcanzado furor últimamente entre los clientes de clase alta que buscan elevadas dosis de adrenalina. El sector ofrece diversas opciones, como visitar un acuario en el fondo del mar en Maldivas que funciona como suite, cenar en un restaurante con vista al lecho marino en Noruega o sumergirse hasta 100 metros en un submarino panorámico que opera en un centro vacacional en Vietnam. Este negocio es tan prometedor que, incluso, ya se encuentran por Internet ofertas de venta de submarinos de turismo, como uno con capacidad de 48 pasajeros y tres tripulantes. El anuncio presenta la rentabilidad que se obtendría con esta compra: con la funcionalidad de hacer nueve inmersiones o más al día, si se cobran 55 euros por persona (unos 242.000 pesos), esto equivaldría a más de 22.000 euros (casi 96.000.000 de pesos) diarios. Y el costo de la embarcación es de 2.800.000 euros (alrededor de 12.300 millones de pesos). • Turismo de grandes cimas. Es una atracción en crecimiento a pesar de los riesgos que conlleva escalar altas montañas. El precio por persona está en el rango de los 38.000 y 150.000 dólares (entre 152 y 600 millones de pesos). • Turismo de safaris. Sudáfrica, Botsuana, Kenia y Tanzania son algunas de las zonas ideales para planes de safari. Una semana en Sudáfrica cuesta alrededor de 11.000 dólares (aproximadamente 44.000.000 de pesos). Con esta gama inusual de opciones de viaje, cabe la pregunta: ¿Qué Everest con todas las comodidades, atravesar el Polo Norte en un lujoso globo dirigible o sumergirse en un submarino en la fosa de Las Marianas (el punto más profundo en los mares al sur de Japón) son planes que, por costos, solo una mínima cantidad de gente puede disfrutar”, puntualiza el experto consultado. “Hoy por hoy hay una élite social-económica en el mundo que calcula su vida en la medida en la que haga, tenga y pueda ser considerada distinta de la gran masa y, en consecuencia, desea experiencias, servicios y productos del mismo nivel”, agrega. PARA PLANES DE LUJO Bessudo considera que “el turismo de élite puede ser cualquier plan que alguien desee tomar, que cumpla ciertos estándares y esté por encima de las experiencias normales del común de los viajeros. En el caso de Aviatur, la compañía brinda alternativas de lujo. Esta categoría comprende servicios a la medida en parajes exóticos, culturales y de naturaleza, para viajeros que quieren vivir algo diferente”. En cuanto a lo que esto representa, explica: “La concepción de esta experiencia va más allá de la infraestructura del hotel ofrecido, está más guiada a la realización de actividades no tan habituales y que son exclusivas de cada sitio, las cuales motiva a los multimillonarios a buscar esta clase de turismo? Para responder el interrogante, Mikan afirma que la exclusividad sobre la mayoría es lo que define al turista de élite contemporáneo. “Casi siempre ha sido de esa manera, solo que antes se llamaba ‘turismo de lujo’, pero como hoy en día muchos ya pueden disfrutar de este último, es algo que se ha normalizado. Por ello, actualmente, la novedad es vivir una experiencia a la que tenga acceso solo un limitado número de personas y, por supuesto, acompañada de excentricidad”, argumenta. En esta época, ir a Europa o a Disney, visitar Tokio o Hawái dejó de ser algo exclusivo. “Tener una estadía en un hotel de hielo en la Antártida, viajar a la Luna, escalar el Sudáfrica, Botsuana, Kenia y Tanzania son algunos de los destinos para planes de safari.
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