Octubre 2023 | 21 Coopidrogas “Una vez recibí una llamada de la secretaria del presidente de Lukoil (una de las compañías petroleras más grandes del mundo) en la que me solicitaba que le organizara un viaje de Paramaribo (Surinam) a Guatemala durante 15 días, con el recorrido en avión privado y sin límite de presupuesto. El viaje costó un millón de dólares. Eso es lo que se llama turismo de élite”, relata Jean Claude Bessudo, presidente del Grupo Aviatur. Y es que, a propósito del impactante accidente sufrido recientemente por cinco personas a bordo del sumergible Titán, salen a la luz más detalles sobre el turismo al que pocos tienen acceso. Para John Mikan, experto en la promoción y desarrollo de destinos turísticos y gerente de www.3comunicaciones.co, agencia colombiana de comunicación y relaciones públicas, “el turismo de élite es un fenómeno relativamente nuevo, en el que un determinado tipo de viajero está en la búsqueda de innovadoras y exclusivas aventuras, las cuales, por sus características, tienen unos precios exorbitantes. Entre ellas están las inmersiones submarinas, las salidas al espacio y la caza en reservas naturales”. “Se trata de una iniciativa que está en desarrollo y plena evolución, inclinándose hacia la expansión, pero ¿por qué? Definitivamente, porque existe un público que quiere vivir experiencias de esta índole y para el cual el dinero no es una limitante”, afirma. ASPIRACIONES FUERA DE ESTE MUNDO La característica fundamental del turismo de élite es que, justamente, va dirigido a un público reducido. “No es como el Titanic, que tenía diferentes categorías y ubicaban a los pasajeros en una u otra de acuerdo con su condición socioeconómica, sino que se trata de viajes fuera de lo común, en los que el requisito principal es tener dinero para gastar sin límites, y en donde el lujo, la sofisticación y las excentricidades ‘marcan la parada’. El riesgo y la aventura de una experiencia única es lo que ofrece la industria y va encaminada a aquellos que no quieren hacer lo mismo que la mayoría”, indica Mikan. Algunas de las ofertas catalogadas como parte de esta tendencia son: • Turismo espacial. Entre 16 y 35 millones de dólares han pagado acaudalados empresarios por ser tripulantes de una nave capaz de llegar más allá de la atmósfera de la Tierra. Según un informe llevado a cabo por la financiera suiza UBS en 2019, se estima que la industria de los vuelos comerciales dirigidos al espacio podría generar ingresos por 23.000 millones de dólares para el 2030. • Turismo subacuático. Consiste en tener una estancia de lujo en un submarino que lo llevará a extraordinarias inmersiones oceánicas, deleitarse con la maravillosa vista de una habitación de un hotel bajo el agua con paredes de cristal o hacer excursiones arqueológicas en el fondo del mar. Por ejemplo, un cupo en el desaparecido sumergible Titán Foto: LUKASZ SADLOWSKI Interior de un submarino que ofrece tours en las Islas Canarias (España). Existe un PÚBLICO que quiere VIVIR nuevas EXPERIENCIAS, para el cual el DINERO no es una LIMITANTE.
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