58 | Noviembre 2025 CULTURA El armonio, del mismo modo, requiere de mantenimiento preventivo, por eso, es preciso realizarle limpiezas técnicas periódicas con materiales apropiados, evitando productos abrasivos, así como revisiones profesionales en restauración de instrumentos musicales antiguos. Su uso es restringido, pues, dado su carácter patrimonial, no debe ser utilizado para interpretación frecuente; y, en caso de hacerlo, debe ser bajo condiciones técnicas seguras y en eventos de alta significación cultural. ORESTE SÍNDICI Y SU ARMONIO En 1846, Oreste Síndici llegó a Bogotá como primer tenor de una compañía de ópera. Contrajo matrimonio con Justina Jannaut, mujer de la alta sociedad de ascendencia francesa. En sus inicios en la capital, se dedicó a la organización de una orquesta, a la composición de música religiosa y a dictar clases de teoría, solfeo y canto. A su casa llegó José Domingo Torres, gran admirador de Rafael Núñez (presidente de la república de ese entonces) de “cuya producción política y poética guardaba un álbum de recortes”, según se cuenta en la ponencia que se efectuó en el 2020 para que el Congreso aprobara rendir homenaje a Oreste Síndici. Allí, Torres le pidió al italiano que le pusiera música al poema Himno patriótico, que Rafael Núñez había hecho, para cantarlo en la celebración de la independencia de Cartagena el 11 de noviembre de 1887 (la independencia se dio en 1811). Aunque en primera instancia se negó, el compositor aceptó influenciado por su esposa y se fue a su hacienda El Prado, en Nilo, junto con su armonio. “El preestreno de la melodía se llevó a cabo bajo un árbol de tamarindo en el parque principal del municipio cundinamarqués el 24 de julio de 1887, después de la misa dominical, y se estrenó el 11 de noviembre de 1887 con un coro de niños de tres escuelas primarias, alumnos de Oreste Síndici”, narra la ponencia. Muy pocos armonios del siglo XIX se conservan en Colombia en buen estado. El de Síndici es uno de los escasos ejemplares que además está ligado a un hecho histórico y cultural de nivel nacional. El instrumento, de origen europeo, llegó a Nilo con el maestro, quien trajo consigo dos armonios, el que tenía en su casa en la hacienda El Prado y el que no solo sirvió para dar vida al Himno Nacional, sino que también fue utilizado por él en la iglesia del municipio, donde lo dejaba para acompañar la interpretación de música sacra. Con el paso del tiempo, la iglesia entregó el armonio a la Casa de la Cultura de Nilo, donde se reconoció su valor patrimonial. Posteriormente, al crearse el Museo Oreste Síndici, en el mismo municipio, el instrumento fue trasladado allí y permaneció desde entonces como parte central de su memoria histórica y cultural. Hoy, se sigue trabajando para lograr la declaratoria a nivel departamental y, más adelante, nacional. Conforme con Rico Sosa, es indispensable garantizar la destinación de recursos financieros, técnicos y humanos para la preservación del armonio, mediante proyectos culturales, alianzas a nivel departamental y nacional, al igual que con la cooperación de entidades privadas y académicas que apoyen procesos de conservación y restauración. Asimismo, resalta la necesidad de sensibilizar a la comunidad sobre la importancia del bien, para que su conservación no solo sea un compromiso institucional, sino también colectivo. Estatua de Rafael Núñez, situada en el Capitolio Nacional de Colombia, en Bogotá. Museo Oreste Síndici, en Nilo (Cundinamarca). Foto: ©2025 SHUTTERSTOCKPHOTOS / ANDRÉS SERNA PULIDO
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