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36 | Noviembre 2025 ABECÉ DE LA FARMACIA y bienestar, que resulta primordial evitar la automedicación, así sean de venta libre, y no creer que entre más se tomen, mayores serán sus beneficios, porque no se trata de productos milagrosos ni panaceas. En ese sentido, un estudio publicado por la revista JAMA, luego de la revisión de 84 trabajos y análisis que incluyeron a más de un millón de personas, determinó que, por ejemplo, “no hay evidencia suficiente que indique que los suplementos de vitaminas y minerales permiten prevenir las patologías cardiovasculares y el cáncer”, tema que debe ser muy claro para los droguistas y los usuarios. Asimismo, es bueno aplicar los consejos de las abuelas y sus saberes, como que “de eso tan bueno no dan tanto” o que “aún no han inventado las curas milagrosas”, y más en estos tiempos modernos, cuando fluye tanta información, entender que hay cosas que parecen “demasiado buenas para ser verdad”, por lo que es mejor no caer en engaños y tener siempre a mano el teléfono de su médico de confianza y de su droguista, para despejar cualquier duda y no afectar su salud. En casos especiales, como mujeres embarazadas, pacientes con condiciones crónicas o personas que consumen múltiples medicamentos, se debe aconsejar aún más la consulta con el médico antes de tomar cualquier producto, por natural y sano que parezca. Finalmente, es claro que el consumo de vitaminas no puede ir separado de una vida sana, que incluya ejercicio regular, alimentación balanceada, buenas horas de sueño y manejo óptimo del estrés. Lo que debe SABER De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), las vitaminas son micronutrientes esenciales para el correcto funcionamiento y desarrollo del cuerpo humano. Recuerda la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por su sigla en inglés) que, cuando estas se clasificaron por primera vez, a cada una se la denominó con una letra del alfabeto. En los últimos años, la tendencia ha sido cambiarlas por nombres químicos. Aunque suelen recibirse mediante la alimentación adecuada, rica en nutrientes y variada, también se cuenta con alimentos enriquecidos y suplementos en forma de pastillas, polvo, líquidos, té, barras o gomas masticables, que pueden ayudar a prevenir deficiencias de micronutrientes en casos específicos, pero no tienen como fin prevenir, tratar o curar enfermedades. Los suplementos más comunes son vitaminas (multivitaminas o vitaminas individuales como la D y la biotina); minerales (calcio, magnesio, hierro, zinc); productos botánicos o hierbas (como equinácea y jengibre); compuestos botánicos (cafeína y curcumina); aminoácidos (como triptófano y glutamina); y los probióticos. Y están en auge también suplementos nutricionales deportivos, como la creatina, por sus beneficios para la masa muscular, entre otros. Las deficiencias que más se diagnostican en cuanto a los micronutrientes incluyen vitamina A, vitamina B (tiamina, riboflavina, niacina, vitamina B12 y ácido fólico), hierro, yodo y zinc, manifiesta la Organización Panamericana de la Salud (OPS). La carencia de la A, por ejemplo, afecta la capacidad de ver con luz tenue y la salud visual en general; la tiamina posee una función determinante en el metabolismo de los carbohidratos; la B2, B6, B9 y B12 en sus niveles adecuados reducen los niveles de homocisteína en la sangre, disminuyendo el riesgo de afecciones en el corazón; la C tiene que ver con el sistema inmunológico y ayuda a regular la presión arterial; y la D es indispensable para la absorción del calcio en los huesos y el fortalecimiento de estos. Si bien las VITAMINAS son clave, no constituyen un tratamiento MÉDICO.

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