La inexperiencia en el montaje de droguerías y en su dirección hace que vengan al país, principalmente de Europa, algunos empresarios inversionistas con adecuados recursos para crearlas en las principales ciudades de Colombia, estructurando para ello cadenas que permiten también vincular a este negocio personal colombiano con capacidad económica, parte del cual venía con tradición farmacéutica, bien sea por haber sido propietario de farmacia o profesional con experiencia en esta actividad. También surgen los laboratorios nacionales creados por ingeniosos farmaceutas que, con base en sus fórmulas magistrales exitosas, ampliamente reconocidas y aceptadas por la población, convierten los productos en medicamentos que comienzan a ser vendidos en forma masiva en las droguerías. La aparición en la década de los años 60 de los productos genéricos favorece que se puedan constituir mayor número de droguerías, en razón a que este tipo de medicamentos resulta de significativo menor valor que el de marca del laboratorio, lo cual, unido al bajo costo de los artículos nacionales, permite la existencia de droguerías que se surten con medicinas accesibles para el propietario de menores recursos. El crecimiento de las pequeñas droguerías independientes se genera por las razones anteriores y también por el hecho de que muchos administradores de droguerías de cadena, con experiencia en el negocio, consideran que es una muy buena alternativa económica independizarse, para invertir sus prestaciones sociales y ahorros en la compra o establecimiento de una pequeña droguería, que aspiran a hacer grande con el tiempo. Pensamiento similar tienen los trabajadores de distribuidoras mayoristas, agentes vendedores de medicamentos de estas y de los laboratorios farmacéuticos. Igualmente, se convierte en una posibilidad empresarial de aquellas personas que, teniendo algunos recursos para la inversión en un pequeño negocio, por información de amigos o familiares, o en sociedad con estos, optan por montar una o más droguerías. EL DROGUISTA DETALLISTA Cuando COPIDROGAS se creó y se determinó que el vínculo de afiliación sería el ‘droguista detallista’, se dejó establecido en el estatuto que se consideraba como tal a la persona natural o jurídica que fuera propietaria a nombre propio o en sociedad de uno o varios establecimientos tipo droguería, dedicados exclusivamente a la venta al detal como minorista independiente. Esta definición fue y ha sido determinante en la historia de la Cooperativa, porque ella encierra, con mucha claridad, a las personas a las cuales se les vincula como asociados, para que tengan una identidad común, el ser propietario de una o varias droguerías y que no realicen actividades comerciales contrarias, como ser distribuidores mayoristas; es decir que solo será asociado quien venda al detal y no sea a la vez propietario directo o indirecto de establecimientos que se dediquen a la comercialización al por mayor de medicamentos o productos que se expenden en una droguería. Los fundadores y dirigentes iniciales de la Cooperativa tenían claro desde un comienzo que COPIDROGAS se creaba para ser una gran compradora mayorista, sin ánimo de lucro, con servicios multiactivos y complementarios, y El crecimiento de las pequeñas droguerías independientes es definitivo para el desarrollo de la Cooperativa. Asociados 34
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