0256 Coopidrigas Mayo 2025 - BAJA

Mayo 2025 | 67 Coopidrogas Su LEGADO Eduardo Caballero Calderón dejó una herencia invaluable para la literatura colombiana. Su obra ha sido adaptada a otros formatos, como la televisión. El Cristo de espaldas fue llevado a la pantalla en formato de miniserie, y Siervo sin tierra tuvo una versión televisiva en la década de 1980, lo que consolidó su impacto en el público masivo. Hoy, sus libros siguen siendo objeto de estudio en colegios y universidades, pues sus temas de justicia social, identidad nacional y crítica al poder siguen resonando en la sociedad colombiana. Además, su influencia se extiende a escritores contemporáneos que ven en él un referente de la literatura comprometida con la realidad del país. “Su mayor legado es haber dado voz a los campesinos y a las clases marginadas mediante su literatura. Siervo sin tierra sigue siendo una de las novelas más importantes de la narrativa social colombiana. Asimismo, su mirada crítica sobre la modernización del país y sus contradicciones lo convierten en un referente ineludible para entender la historia de Colombia”, comenta el historiador Carlos Patiño. Lo cierto es que su producción literaria no se limitó a la novela, también incursionó en el cuento y el ensayo. Sus relatos muestran una sensibilidad aguda hacia los problemas sociales y la identidad nacional, mientras que sus ensayos reflejan su capacidad de análisis y su compromiso con el destino de Colombia. “El estilo de Caballero Calderón se caracteriza por una prosa clara, directa y cargada de lirismo. Su capacidad para describir paisajes y emociones le otorga a su narrativa un carácter profundamente evocador. Sus libros documentan la historia de Colombia y permiten al lector conectar con los sentimientos y experiencias de sus personajes”, apunta Patiño. UN HOMBRE DE FAMILIA En 1939, Eduardo Caballero Calderón se casó con Isabel Holguín Dávila, con quien tuvo cuatro hijos. Su familia fue un pilar fundamental en su vida, y varios de sus descendientes siguieron caminos artísticos. Su hijo Luis Caballero Holguín se convirtió en un reconocido pinmarcaron su vida: el amor por la cultura, la justicia y la tradición. Su hogar era un punto de encuentro para intelectuales y artistas de la época, con tertulias en las que se debatían los asuntos más relevantes del momento. Se dice que su esposa, Isabel, desempeñó un rol crucial en su carrera al brindarle apoyo incondicional y que le ayudó a organizar su prolífica producción literaria. El escritor falleció el 3 de abril de 1993 en Bogotá dejando una trayectoria digna de admirar. tor, mientras que Antonio Caballero Holguín se destacó en el periodismo y la literatura. A pesar de su constante actividad intelectual y diplomática, siempre encontró tiempo para regresar a la tierra que tanto amaba. Pasaba largas temporadas en su finca en Boyacá, donde disfrutaba de la tranquilidad del campo, un escenario recurrente en sus novelas. Allí, rodeado de montañas y cafetales, hallaba inspiración para sus escritos y compartía con su familia los valores que Foto: DELPIXEL Foto: ARCHIVO PARTICULAR Edificio de la Unesco, en París (Francia).

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