0256 Coopidrigas Mayo 2025 - BAJA

Mayo 2025 | 55 COLUMNISTA Coopidrogas Flavia Dos Santos Psicóloga y sexóloga No quiero nada serio Cada vez más escucho a personas que se sienten frustradas al momento de entablar relaciones amorosas, curiosamente por el exceso de “transparencia afectiva” que se puso de moda. Lo que en el pasado era una duda, real, acerca de qué tan honestas eran las personas y hasta qué punto se podía confiar en las promesas de amor —tan comunes en el principio de las relaciones, ya que el intento siempre ha sido el de convencerse a sí mismo y al otro de lo que se buscaba— ahora es un discurso que, a primera vista, parece honesto y realista. El argumento, que empieza con la frase “yo no quiero tener nada serio con nadie”, más que tratar de ser honestos, lo que muestra es una sociedad que finge autonomía y busca a cualquier costo evitar lidiar con las frustraciones, y con los miedos propios y del otro. Lo cierto es que amar siempre será un riesgo, además de ser una de las más grandes apuestas en la vida, la cual no trae ninguna garantía y, aparte, está totalmente fuera del control, pues todas las emociones, sobre todo el deseo, tienen fuerza y expresión propias. El que se atreva, o ya se atrevió, a caminar sobre el terreno resbaloso del amor ha percibido que no es para los débiles, ni mucho menos para los que se libran de las responsabilidades afectivas ni del cuidado del otro, así como del propio. Pero, en cambio, hay otros, quienes apoyados en un discurso que, a primera vista, los hace parecer modernos, autónomos y muy maduros, se autodeclaran cargados de convicciones y de grandes teorías, y argumentan que no se comprometerán con nada, ni nadie, y en el caso de que la pareja salga lastimada al final de esa relación expresarán la gran perla de “yo te lo advertí”… ahí no solo se ve cómo no están amando, sino que están ilusionando, y también piensan que pueden controlar las expectativas o eventuales frustraciones del otro sin sentirse mínimamente implicados en la relación o en lo que se vivió juntos. Igualmente, hoy podemos apreciar los nuevos términos que, al fin, nos sirven como alertas para alejarnos lo más pronto posible de ese grupo de personas, pues ¡la estrellada será inevitable! Entre esos están el ghosting típico: los que desaparecen de un día para otro sin ninguna explicación; el love bombing: cuando dicen que aman intensamente, pero al cabo de un tiempo todo se vacía y el gran amor se acaba sin justificaciones. De la misma forma, está el orbiting: los que se quedan en la duda eterna entre el sí y el no para el amor; el bread crumb: quienes solo dan las migas de sí mismo en la relación; el benching: los que dejan al otro como segunda opción eternamente; el catfishing: que aparentan en redes sociales algo muy distante de sus propias realidades; y, finalmente, el famoso friendzone: quienes aparecen, intentan, pero nunca lo concretan. Todo eso para justificar lo más simple que viven, que es el miedo y la inmadurez afectiva. En conclusión, amar es un verbo que se construye día tras día y no es para cualquier persona, sino para los fuertes, que son capaces de entregarse, experimentar, intentar y, sobre todo, sentir. “Lo cierto es que amar siempre será un riesgo, además de ser una de las más grandes apuestas en la vida…”.

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