46 | Mayo 2024 CALIDAD DE VIDA • Salir a disfrutar del aire libre. • Ir a la peluquería, un spa, regalarse un masaje. • Tener un proyecto propio: la mejor inversión de tiempo es llevar a cabo lo que le apasiona y además contribuye a que la persona se mantenga activa en su profesión, por ejemplo. Se puede lograr mediante cursos y actualizaciones. También existen otras opciones para estudiar. No importa el tema, hay múltiples alternativas, desde clases de idiomas, arte o cocina, hasta pintura. • Salir en pareja: ir a cine o a comer no es un lujo, es una inversión en el bienestar y en la relación. Así mismo, es viable disfrutar de un paseo con los hijos o en familia como plan de descanso. ¡Ojo! porque no se trata de trasladar las tareas a otro lugar distinto a la casa. • Pasar el día en la cama o sin hacer mucho: aunque para algunos podría tratarse de una pérdida de tiempo, el ocio y dormir igualmente ayudan a recuperarse de las tensiones y el estrés de la semana. Y otra recomendación: es fundamental mantener el equilibrio entre el trabajo y el hogar, Hay quienes señalan que les funciona llevar un diario para controlarlas. Como quiera que sea, lo esencial es buscar actividades de esparcimiento sano que contribuyan a la salud física y mental. Cabe resaltar que estas no tendrían por qué crear conflicto en casa, sino que, por el contrario, ayudarían a mantener el equilibrio e incluso a mejorar los vínculos. ya que ambos son responsabilidades. Así que no conviene trasladar las preocupaciones de un lado al otro ni las emociones que estas generan. Y si la pregunta es cómo lograrlo, basta con planear las tareas, por ejemplo, las domésticas en familia; las del trabajo, desde las más urgentes hasta las que se pueden ejecutar con más tiempo. Madres que SE ACOMPAÑAN El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia es consciente de las necesidades de las madres de acompañarse con otras mujeres que también son mamás. De hecho, en el documento El rol de las madres en la vida de los niños, niñas y adolescentes se asegura que “hay que hacer tribu, recurrir a las propias mamás, a las amigas o a las compañeras de trabajo para darse cuenta de que todo lo que a una le pasa le sucede a la del lado también. Y eso es un alivio… Cuando conversamos con otro, asistimos a terapias o visitamos a otras amigas, que también son madres, vamos poniendo en un saber común qué es lo mejor, qué es lo que al otro le ha resultado, qué es lo que compartimos las mamás cuando las cosas no nos resultan, los miedos, los dolores. Porque, claro, cuando tenemos este rol nos abrimos a los amores más grandes, pero también a los dolores más profundos. Con el EJERCICIO se recargan las ENERGÍAS y se promueven buenos hábitos de SALUD. Al poder hablar, acompañarnos de otras mujeres, con pocas caretas, cuando hablamos con el corazón, aparece lo que somos, nuestra humanidad, lo difícil que es esto”.
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