Mayo 2024 | 13 Coopidrogas A las más de 100 razones que hay para dejar el cigarrillo, cada día se agregan otras. La más reciente indica que fumar debilita ostensiblemente el sistema inmune y, por ende, incrementa el riesgo de infecciones y otros problemas de salud, como tumores y enfermedades autoinmunes (artritis y lupus), incluso después de haberlo dejado. Un estudio patrocinado por el Instituto Pasteur (París, Francia), del que hicieron parte una docena de médicos, como los doctores Violaine Saint-André, Anthony Bertrand, Darragh Duffy, de la Unidad de Inmunología Traslacional y el Departamento de Inmunología, analizó 136 variables sociodemográficas, ambientales, clínicas y nutricionales de 950 personas voluntarias de Rennes (Francia) de un total inicial de 1.000 (200 por década, la mitad hombres y la mitad mujeres), encontrando que el tabaquismo es, sin duda, el que más se asocia con la alteración de las citoquinas, proteínas que participan en la regulación del sistema inmune. Concluyeron también que los efectos sobre las respuestas inmunes innatas (naturales) pueden perderse después de dejar de fumar, en especial la mayor predisposición inflamatoria del organismo, lo que es un aliciente para quienes realmente quieren abandonar este vicio, ya que hacerlo representa una mejoría en su calidad de vida, al reducir el daño directo de órganos como los pulmones o el corazón y fortalecer el sistema inmune. Aunque los autores de la investigación, publicada en la revista Nature (febrero del 2024), observaron que el impacto del tabaquismo sobre las respuestas adaptativas (adquiridas) del sistema inmune persiste mucho tiempo después de que los individuos dejan este hábito, asociándolo con la memoria epigenética (cambios en la expresión de los genes). Son efectos negativos sobre las células T, que hacen parte Frente a este tema, otro análisis publicado igualmente en febrero de este año por la revista JAMA, titulado “Riesgo de cáncer tras dejar de fumar en Corea del Sur”, infirió que “el abandono sostenido del hábito de fumar se asoció con una reducción significativa del riesgo de cáncer después de 10 años, en especial de cáncer de pulmón”, como sostuvieron los investigadores Eunjung Park y Hee-Yeon Kang, del Centro Nacional del Cáncer, en Goyang, y Min Kyung Lim, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Inha, en Incheon. Los dos grupos de científicos coinciden en que es fundamental seguir investigando esta relación para del sistema inmunológico, ayudando a proteger el organismo de diversos tipos de infecciones e incluso del cáncer, y que al ser “agredidas” derivan en un mayor riesgo de infecciones y otras enfermedades. “Nuestro estudio identifica un fuerte vínculo entre biomarcadores de enfermedades, que ya habían sido propuestos previamente, y la respuesta a los desafíos inmunológicos en fumadores versus no fumadores. Además, abre vías para una mayor exploración y comprender cómo el tabaquismo actúa como un factor de riesgo de cánceres más allá de los pulmones”, señalaron los investigadores. Realidad PREOCUPANTE Datos de la OMS dan cuenta de que entre 1.250 y 1.300 millones de adultos fuman tabaco, aunque se presenta un descenso sostenido del índice de consumo en el mundo, que era de 1 de cada 3 personas en el año 2000 y ahora es de 1 de cada 5. En su último informe sobre el tema, la OMS revela que 150 países han logrado reducciones, destacando el compromiso y las estadísticas de los Países Bajos y Brasil, con un 30% y 35% menos de consumo desde 2010, respectivamente, gracias a la aplicación de medidas de control del tabaco. En la parte opuesta de la balanza están Asia Sudoriental y Europa, con un 26,5% y un 25,3% de ascenso en tabaquismo. Un hecho que preocupa es el incremento de porcentajes de menores de edad que fuman tabaco y productos con nicotina y, por ello, al celebrar el 31 de mayo el Día Mundial sin Tabaco, este 2024 se orientará a proteger a los niños del impacto de la industria tabacalera y del ejemplo negativo de sus padres fumadores.
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