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60 | Marzo 2026 PERSONAJE La revolución silenciosa de Jane Goodall Sin tecnología sofisticada y sin seguir las reglas tradicionales de la ciencia, Jane Goodall descifró comportamientos nunca vistos y encendió una conversación planetaria sobre la vida que compartimos con otras especies. El amor por los animales no fue lo único que distinguió a Valerie Jane Morris-Goodall, etóloga (la etología es la ciencia que estudia el comportamiento de las especies animales) y primatóloga británica, en su paso por este mundo. Desde su infancia desarrolló un profundo sentido de independencia sin que ser mujer, en ese tiempo, fuera una limitación para ella sino una fortaleza. Este espíritu se nutrió por la influencia positiva de su mamá, su hermana y sus dos tías con quienes convivía. África siempre fue su sueño y su destino, un lugar donde quería combinar la aventura con su pasión y amor por los animales. Según National Geographic, su primer maestro fue Rusty, su perro criollo, que le demostró que los animales eran inteligentes, tenían emociones y personalidades únicas que los distinguen. Una historia llena de amor y resiliencia. Valerie Jane Morris-Goodall nació el 3 de abril de 1934, en Londres, en el seno de una familia compuesta por su padre, Mortimer Morris-Goodall, un hombre de negocios; su madre, una novelista que escribía bajo el seudónimo Vanne Morris-Goodall, y su hermana Judy. Se graduó de secretariado en 1952 y trabajó como mesera y secretaria en una productora de documentales hasta que logró ahorrar para irse a Kenia con el objetivo de conocer la granja familiar de una compañera de clase. Allí coincidió con quien fuera su futuro mentor, el paleoantropólogo Louis Leakey, quien buscaba un voluntario para estudiar chimpancés y tener pistas del pasado evolutivo de los humanos. Fue así como Leakey se presentó ante el Comité de Investigación y Exploración de National Geographic con el fin de buscar fondos para que Jane Goodall, quien era asistente del Museo Coryndon de Nairobi, fuera al Parque Nacional de Gombe Stream, en Tanzania, a observar chimpancés, lo que le permitió en un principio el patrocinio de la investigación, mas no de su manutención. Este grupo, conformado por 16 hombres, no tenía confianza en los resultados que obtendría una mujer sin formación científica, enfrentada a la selva y a las condiciones del África Oriental. Prevenciones que desaparecieron cuando Leakey comentó que ella había sido quien había documentado el uso de herramientas por parte de un chimpancé, argumento que convenció al sesgado comité. INVESTIGACIÓN TRASCENDENTAL Paso a paso, Goodall se abrió campo en lo que le apasionaba y en lo que sería reconocida a escala mundial. Y es que uno de los mayores logros de investigación del siglo XX fue realizado por esta británica, según National Geographic. Con sus observaciones, ella concluyó que los chimpancés fabricaban y usaban elementos del ambiente para hacer tareas, de esta manera expuso cómo uno de ellos sacaba termitas del suelo usando una pequeña rama de un árbol. ¿Pero en realidad qué significaba esa afirmación en los años sesenta? Jimena Cortés Duque, bióloga

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