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Marzo 2026 | 57 Coopidrogas A lo largo de siglos, la historia del antiguo Egipto ha sido contada por pedazos: en templos a cielo abierto, en vitrinas de museos extranjeros y en salas abarrotadas de gente asombrada, pero sin contexto. Esa narrativa fragmentada cambió cuando, a pocos kilómetros de las pirámides de Giza, el país decidió construir un espacio capaz de reunir su pasado en un solo relato. Ese proyecto, que tardó más de dos décadas en materializarse, es hoy el Gran Museo Egipcio (GEM, por su sigla en inglés), inaugurado oficialmente el 1º de noviembre del 2025 como la galería más grande del mundo dedicado a una sola civilización. Con una inversión cercana a los 1.000 millones de dólares, el GEM no es solo una obra arquitectónica de gran escala, es ante todo un regalo de Egipto para el mundo y una declaración cultural: la voluntad de ese país de narrar su historia con sus propios objetos, en el mismo territorio donde nació y se desarrolló esa civilización durante más de 5.000 años. UNA IDEA QUE TOMÓ FORMA DURANTE DÉCADAS La historia del GEM comienza mucho antes de que se colocara la primera piedra. Según información oficial, en 1992 Egipto dio el primer paso al destinar un terreno de 117 acres (alrededor de 47 hectáreas), ubicado estratégicamente cerca de las pirámides de Giza, para la construcción de uno de los museos más ambiciosos del mundo. Diez años después, en el 2002, se colocó la primera piedra, marcando el inicio formal de un proyecto que desde el comienzo estuvo acompañado de enormes expectativas y desafíos técnicos. En el 2003, tras un concurso internacional de arquitectura, el diseño fue adjudicado al estudio irlandés Heneghan Peng Architects, cuya propuesta logró imponerse entre cientos de proyectos por su capacidad de dialogar con el paisaje y la historia sin competir con ella. Entre el 2005 y el 2008 comenzaron las obras de construcción, y poco a poco el museo empezó a tomar forma física. No se trataba solo de levantar un edificio, sino de crear una infraestructura capaz de albergar decenas de miles de piezas arqueológicas, muchas de ellas demasiado frágiles. Un hito clave llegó en el 2010, con la inauguración del Centro de Conservación del GEM, concebido como un referente internacional para la restauración y preservación de artefactos egipcios. Esta área especializada permitió preparar, estudiar y estabilizar miles de piezas antes de su traslado definitivo al museo. El proyecto avanzó y, en el 2015 y el 2016, el entonces presidente Abdel Fattah el-Sisi solicitó acelerar las obras, reafirmando el carácter estratégico del museo para la identidad cultural y el desarrollo turístico del país. En el 2018, uno de los momentos más simbólicos del proyecto marcó un antes y un después: la llegada de la colosal estatua de Ramsés II al Gran Salón del museo. Fue la primera pieza en ocupar su lugar definitivo dentro de esta inmensa obra, convirtiéndose en un símbolo del renacer de su creación. El público tuvo un primer contacto en el 2023, con la apertura parcial de la Gran Escalinata, una imponente entrada que ofrece una impactante visión de la civilización egipcia. En el 2024, algunas galerías principales estaban disponibles de manera limitada, hasta que, al fin, el 1º de noviembre del 2025, el museo abrió sus puertas oficialmente como destino cultural de alcance internacional, sentando las bases para una institución que combina patrimonio antiguo con tecnología de vanguardia. Ramsés II.

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