32 | Marzo 2026 ABECÉ DE LA FARMACIA “La farmacocinética es la razón por la que una dosis mal calculada puede no servir o hacer daño. Entender ese recorrido es esencial para cuidar al paciente”, destaca Parra. FARMACODINÁMICA: EL EFECTO Después de recorrer el cuerpo y llegar al lugar indicado, el medicamento empieza a cumplir su promesa. Es el momento en el que el dolor cede, la fiebre baja o la presión arterial se estabiliza. Para el paciente, el efecto parece casi inmediato y sencillo. Para la farmacología, en cambio, ese instante es el resultado de una interacción compleja entre el fármaco y el organismo. La farmacodinámica se ocupa, justamente, de ese encuentro. No sigue el camino del medicamento, como lo hace la farmacocinética, sino que se detiene en lo que ocurre cuando este entra en contacto con el cuerpo y desencadena una respuesta. Es la disciplina que explica el motivo por el que una medicación funciona, cómo produce su efecto y por qué, en ocasiones, puede generar reacciones no deseadas. El mismo documento de Goodman y Gilman describe la farmacodinámica como el estudio de los mecanismos mediante los cuales los medicamentos ejercen sus efectos y la relación entre la dosis y la respuesta del organismo. Dicho de otra manera, analiza cómo estos “le hablan” al cuerpo y la manera en que este responde a ese mensaje. No siempre el efecto es exactamente el esperado. A una determinada dosis, un fármaco puede cumplir su objetivo; a una dosis mayor es probable que provoque reacciones adversas. La farmacodinámica explica que aumentar la cantidad no garantiza mejores resultados y destaca la razón por la cual el equilibrio es primordial. Un MEDICAMENTO no actúa solo sobre una ENFERMEDAD, sino en todo el ORGANISMO. En la práctica, ninguna de estas disciplinas actúa por separado. El recorrido del medicamento, su efecto y la respuesta de cada persona forman parte de una misma historia que se desarrolla dentro del cuerpo. Entender la farmacología implica, precisamente, mirar ese conjunto y no solo sus partes. Un medicamento puede entrar correctamente al torrente sanguíneo y producir el efecto esperado y, aun así, causar una reacción imprevista en un paciente específico. En otros casos, el fármaco realiza su recorrido habitual, pero su efectividad resulta inferior de la prevista. Estas situaciones, comunes en la vida cotidiana, solo se entienden cuando se integran los conocimientos de la farmacocinética, la farmacodinámica y la farmacogenética. Desde la farmacia y la consulta médica, este enfoque conjunto se traduce en decisiones más cuidadosas. En lo médico, ajustar una dosis, cambiar un medicamento o vigilar un posible efecto adverso no son acciones aisladas, sino parte de una comprensión más amplia del paciente y su tratamiento. “Al final, la farmacología no funciona como capítulos separados, sino como un engranaje silencioso que, cuando está bien ajustado, hace que los medicamentos cumplan su objetivo principal: cuidar la salud de las personas de forma segura y eficaz”, puntualiza Didier Parra, químico farmacéutico de la Universidad El Bosque. Un engranaje que FUNCIONA EN CONJUNTO
RkJQdWJsaXNoZXIy MTE2ODQ5Nw==