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12 | Marzo 2026 MEDICINA & SALUD No deben vacunarse quienes actualmente tienen herpes zóster, presentan fiebre o alguna infección, han experimentado una reacción alérgica a una dosis anterior de la vacuna o las mujeres en estado de embarazo. Frente a las dudas sobre si vacunarse contra una es protegerse contra la otra, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) aclara que se trata de dos biológicos distintos y sugiere su aplicación en cada etapa de la vida, según el caso. No obstante, sí es una realidad que la vacuna contra la varicela reduce el riesgo de presentar culebrilla más adelante. “La del herpes zóster se ha demostrado que tiene una viabilidad en el cuerpo o que cubre por un período de 10 años, aunque no hay aún estudios específicos que nos digan que dentro de 10 años nos podamos volver a vacunar. Lo que sí está demostrado es que, cuando cumplimos con el esquema de estas dos dosis en el adulto mayor de 50 años, tenemos una menor probabilidad de que se desarrolle la enfermedad”, finaliza la experta de la Cruz Roja Colombiana. Consejos clave para su piel y su salud Los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos, en su revista NIH Medline, presentan una serie de recomendaciones para los pacientes que tienen herpes zóster, las cuales pueden ayudarlos a sentirse mejor y aliviar un poco el impacto de la sintomatología: • Usar ropa holgada, preferiblemente de fibras naturales que no rocen ni molesten la piel. • Tomar baños de avena o usar una loción recomendada por su médico, la cual contribuye a relajar y calmar la piel. • Aplicar un paño frío en las ampollas para aliviar el dolor y ayudar a que se sequen, si es una medida soportable o si no hay una contraindicación por parte de su médico al respecto. • Mantener el área limpia y tratar de no rascarse las ampollas para evitar que se infecten o dejen cicatrices. • Distraerse durante los días de la enfermedad con actividades que le agraden y que lo animen, como ver televisión, escuchar música relajante o desarrollar diversos tipos de pasatiempos o de manualidades. • Descansar lo suficiente y seguir un régimen de alimentación balanceado y que se ajuste a sus necesidades. • Intentar hacer ejercicios simples como estirarse o caminar. Consultar con su médico antes de comenzar una nueva rutina de ejercicios. • Evitar el estrés y mantener un ritmo de vida equilibrado, ya que este puede ser un factor desencadenante de la culebrilla y además contribuir a intensificar el dolor cuando este virus aparece. • Compartir sus sentimientos sobre su dolor con familiares y amigos, es decir, tener una red de apoyo. CUANDO existen períodos PROLONGADOS de estrés se puede desencadenar el VIRUS.

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