Marzo 2026 | 11 Coopidrogas sus defensas se debiliten y desencadenen un brote de herpes zóster. Probabilidad que, igualmente, se eleva cuando las personas tienen diabetes, problemas renales o pulmonares. PARA TENER EN CUENTA Debido a la forma en que se manifiesta, esta infección viral, como se mencionó, es llamada culebrilla. Se caracteriza por una erupción cutánea dolorosa, que empieza desde el tronco inferior hasta el superior (zig- zagueando), y que puede ir acompañada de fiebre, malestar general, dolor de cabeza, ardor, picazón, hormigueo, entumecimiento, escalofríos y fatiga. En algunos pacientes se hace necesaria, inclusive, la hospitalización por la gravedad de sus síntomas. “La persona que tiene herpes zóster puede padecerlo dos a tres meses, tiempo en el que el ardor es bastante prolongado y como se produce en todo el tronco superior e inferior, dificulta muchísimo las actividades diarias”, explica la doctora Rincón. Aunque la culebrilla en sí misma no es contagiosa, el virus puede transmitirse a personas que nunca han tenido varicela, si hay contacto directo con el líquido de las ampollas, incrementándose la posibilidad de que desarrollen esta infección primaria. Posteriormente, a medida que la enfermedad avanza, el riesgo de contagiar a otros desaparece. Si bien el herpes zóster suele no tener un mayor impacto en las comunidades ni se considera un problema de salud pública, el envejecimiento de la población colombiana podría cambiar esta situación, ya que para quienes lo padecen es muy doloroso y quedan cicatrices en la piel, que terminan siendo el inconveniente menor frente a las complicaciones a las que están expuestos los individuos con sistemas inmunes debilitados. Estas complicaciones, conforme con la Organización Mundial de la Salud (OMS), son las siguientes: neuralgia posherpética (NPH), un dolor nervioso persistente que dura meses o, incluso, años después de la curación de la erupción y que resulta incapacitante, además de generar ansiedad y depresión; infecciones bacterianas secundarias de las lesiones; complicaciones oculares o pérdida de la visión, si la erupción afecta el área de los ojos, lo que puede ocurrir entre el 10% y el 25% de casos, como reporta la literatura científica y médica, y en diversos estudios han encontrado pacientes que presentan luego neumonía, encefalitis (inflamación del cerebro) o accidente cerebrovascular (ACV). TRATAMIENTO ADECUADO Cuando hay síntomas, o sea, cuando la infección se presenta y aparecen las marcas en la piel, es indispensable que la persona reciba ayuda médica especializada, dado que es el profesional de salud, a partir de la evidencia clínica y de otras consideraciones, quien determina cuál es el tratamiento conveniente para cada caso. En general, el manejo del herpes zóster se basa en el uso de algunos medicamentos analgésicos, corticosteroides y antivirales, que disminuyen los síntomas, reducen la gravedad, la duración de la infección y, sobre todo, el riesgo de complicaciones, los cuales se ha visto que son más efectivos si se inician dentro de las 72 horas siguientes a la aparición de la erupción. VACUNARSE, LA MEJOR ELECCIÓN Existe una vacuna contra el herpes zóster, aunque en Colombia no forma parte del Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI), esto es que no es gratuita, sino que se aplica de forma particular y la persona debe cubrir su costo. El esquema está conformado por dos dosis, aplicadas entre 2 y 6 meses de diferencia, recomendables especialmente para dos grupos poblacionales, explica la doctora Rincón: una, los mayores de 50 años, quienes son más propensos a diferentes problemas de salud y cuyo sistema inmune se debilita fácilmente, hayan tenido o no varicela; y dos, los mayores de 18 años con alguna enfermedad de inmunosupresión, como cáncer, VIH, hayan sido trasplantados o tengan un uso prolongado de medicamentos como los corticoides. El virus se CARACTERIZA por una erupción CUTÁNEA, que empieza desde el tronco inferior hasta el SUPERIOR.
RkJQdWJsaXNoZXIy MTE2ODQ5Nw==