46 | Marzo 2025 DEPORTES Coopidrogas César Augusto Londoño Periodista Selección Colombia: ¿ilusión o decepción? Los colombianos somos de extremos, o muy buenos o muy malos, y eso lo reflejamos en todo lo que nos pasa. El deporte es un gran receptor de ese sentimiento, que generalmente tiene que ver más con frustración que con cualquier otra cosa. La Selección Colombia es un ejemplo claro. Antes de la final de la Copa América sumaba 28 partidos sin perder, récord para el equipo nacional, el optimismo brotaba por los poros, los hinchas no creían en nadie y enfrentar a Argentina en Miami solo movía certezas de victoria. “Ahora sí llegó el momento y estamos cerca de obtener el segundo título continental”, afirmaban. El primero fue en 2001 cuando el torneo se hizo en Colombia, sin Argentina que renunció a participar por temas de seguridad; el orden público estaba convulsionado. Se jugó el partido, perdió Colombia 1-0 con gol a los 112 minutos en tiempo extra, y esa torre de Babel de felicidad se empezó a desmoronar como si fuera una torre de Jenga. Derrotas que asustan El empate contra Perú en Lima 1-1 y el desquite ante los argentinos en Barranquilla por eliminatorias 2-1 no compensó la decepción de la Copa América, y la goleada 4-0 sobre Chile se vio opacada porque se había perdido con Bolivia en La Paz, jugando con uno más desde los 20 minutos, y por el noviembre negro con sendas derrotas ante Uruguay y Ecuador en casa. Aparecieron las críticas, el blindaje de Lorenzo se debilitó, dijeron que no llamó a los mejores, sino a los amigos; decisiones que fueron buenas antes empezaron a ser malas y una ola de desconfianza invadió un sector de la afición y el periodismo. Aunque ser cuarta en la clasificatoria después de 12 fechas con 19 puntos no es malo, muchos comenzaron a desconfiar del equipo y sus posibilidades, sobre todo porque se vienen dos fechas muy difíciles ante Brasil de visitante y ante Paraguay de local, que, con Gustavo Alfaro de técnico en seis partidos, venció a Brasil y Argentina, no perdió ni en La Paz ni en Montevideo y se metió sexto en la tabla, clasificando parcialmente al Mundial de forma directa, cuando parecía enterrado y eliminado. El Mundial es obligación Puede haber motivos para la incredulidad, pero se olvidan rápido las cosas buenas, porque así somos, radicales extremos en apreciaciones. No podemos desconocer las derrotas o la pérdida de seguridad defensiva, o la disminución de la creatividad y el poder de gol, y si sumamos 4 derrotas en 7 partidos, es entendible el desconcierto. Clasificar al Mundial 2026 no es un objetivo, sino una obligación, y lo más importante, antes de los dos partidos de marzo, es no dejar de confiar. Si perdemos la credibilidad en los jugadores, hipotecamos el futuro, y a pesar de que posiblemente haya novedades en la convocatoria, la base de Colombia es clara, la mayoría de los jugadores tienen un buen presente y la estructura, aunque haya variado con los meses, sigue siendo buena. Lo que nos espera Se necesitan 4 puntos para estar en el Mundial, de 18 posibles; serán seis fechas importantes en las que Colombia recibirá a Paraguay, Perú y Bolivia, y visitará a Brasil, Argentina y Venezuela. La clasificación está en casa. Pero, más allá de lograrla, que no parece complicado, la Selección tendrá que recuperar su firmeza, la línea ganadora y mostrar que tiene con qué jugarle a los mejores. Será la posibilidad de consolidar fútbol y jugadores, de llamar a jóvenes con proyección y de fortalecer la familia que ha conformado Lorenzo con rigor. Tenemos un buen equipo y confío en el cuerpo técnico, en la calidad del recurso humano, y, pese a que el fútbol te da sorpresas, no hay motivos para la incertidumbre.
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