Marzo de 2014| 7 Editorial René Cavanzo Alzugarate Gerente General Mujer, igualdad y desarrollo “Los países en los que hay más igualdad de género experimentan un mayor crecimiento económico. Las empresas que cuentan con más líderes mujeres logran mejores rendimientos. Los acuerdos de paz que incluyen a las mujeres son más duraderos. Los parlamentos en los que hay más mujeres aprueban más leyes sobre cuestiones sociales clave como la salud, la educación, la lucha contra la discriminación y la manutención de los niños. Las pruebas no dejan lugar a dudas: la igualdad de la mujer supone progresos para todos”. Con estas palabras, el director general de la Organización de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, exaltó la importancia de la mujer en los diferentes campos en los que se desempeña, y no le falta razón, pues ellas han demostrado con creces que son tan o más eficaces que los hombres, y que no hay ningún terreno que les esté vedado. Esos tiempos en los que se encontraban relegadas únicamente al hogar, afortunadamente, ya son parte del pasado, al menos en el mundo occidental. En el caso colombiano, si bien aún no se ha llegado a los niveles deseados, hay que reconocer que se han logrado avances indiscutibles. Por ejemplo, en el gobierno, la participación de la mujer alcanza el 40% de los cargos en los diferentes niveles, incluido el ministerial, según datos de la Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer; en la rama judicial, más de una ha llegado a la presidencia de las altas cortes, como ocurre en la actualidad con el Consejo de Estado y como sucedió antes con el Consejo Superior de la Judicatura y con la Corte Suprema de Justicia. No hay duda de que la aprobación de normas como la Ley de Cuotas y la adopción de otras disposiciones ha sido determinante para obtener estos cambios, pero lo que más ha impactado positivamente este proceso de transformación han sido las luchas incansables de las mismas mujeres por ocupar el lugar que les pertenece en la sociedad y la apertura mental de algunos dirigentes que las apoyaron decididamente para que se les valore como lo que son: personas con capacidad intelectual para cumplir cualquier cargo, tarea o función que se les encomiende. Por eso, no es comprensible que aún haya cifras vergonzosas como las de maltrato y crímenes de género, en donde la mujer es la víctima principal, simplemente porque todavía en el país, para no ir más lejos, existe una minoría que la ve como un simple objeto sobre el que se puede ejercer propiedad. El señor Ki-moon ha mencionado la palabra clave: igualdad. El día que todos miremos a la mujer como nuestro par, ese día aprenderemos a valorarla y a respetarla, y ese día se acabará cualquier tipo de discriminación y de violencia en su contra. Lo dijo la directora general de la Unesco, la señora Irina Bokova: “… el empoderamiento de la mujer es el primer paso para construir un mundo más pacífico y más justo. La violencia, la discriminación y las desigualdades persistentes, que siguen siendo graves en todo el mundo, constituyen importantes obstáculos para lograr un cambio positivo, por lo que debemos actuar ahora e intentar acabar juntos con estas lacras”. En lo concerniente a COPIDROGAS, el 42% de todos sus asociados son mujeres trabajadoras, pujantes, y, en el área administrativa, el 47,7% de la planta de personal, sin incluir el CEDI, lo integran mujeres. Todas ellas, tanto asociadas como empleadas, han aportado un grano de arena para que esta empresa haya llegado al lugar en que hoy se encuentra como una de las 100 más importantes del país. Desde esta página de la revista COPIDROGAS, apoyamos su lucha y nos congratulamos con sus logros, y, a todas, ¡un feliz Día Internacional de la Mujer!
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