10| Marzo de 2014 Cápsulas Un paso adelante en la lucha contra la epilepsia Novedosa técnica para regenerar tejido óseo Como parte de una investigación de doctorado de Ingeniería de la Universidad Nacional de Colombia, el doctor Eduardo Giraldo Suárez encontró que a partir de algoritmos matemáticos es más fácil y certero hallar aquellos focos del cerebro donde se desarrolla la epilepsia. Según el investigador, con este estudio es posible mejorar las posibilidades de reducir los efectos colaterales asociados a una operación de esta enfermedad. Así, el procedimiento ofrece una herramienta menos invasiva para disminuir el tamaño del fragmento que se va a extraer en una cirugía, aminorando algunas consecuencias secundarias, como disminución de la memoria, falencias en el habla y limitación de los movimientos. Fuente: Universidad Nacional de Colombia Poder regenerar el hueso de las encías para ubicar implantes dentales y reparar defectos de nacimiento cuando falta material óseo en la cara o en la cabeza son algunas de las soluciones que propone el experimento del equipo de Aliasger Salem y Satheesh Elangovan. Estos investigadores estadounidenses crearon un bioparche que permite reconstruir dicho tejido por medio de la introducción de ADN dentro de una partícula microscópica que transporta instrucciones a las células para que estas produzcan las proteínas que llevan al crecimiento de los huesos. La prueba permitió la regeneración para rellenar espacios en heridas en los cráneos de algunos animales de laboratorio, por lo que se espera que esta técnica pueda ser aplicada en diferentes casos clínicos. Fuente: artículo “A bio patch that can regrow bone”, publicado por la Universidad de Iowa (Estados Unidos) Frutos secos todos los días Un estudio realizado con los datos nutricionales de 118.962 personas demostró que consumir un puñado de frutos secos todos los días puede reducir la mortalidad en un 29% por una enfermedad cardiovascular y en un 11% por cáncer. El trabajo llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Harvard y el Dana-Farber Cancer Institute demuestra también que estos resultados no dependen del tipo de fruto seco, sino que tanto los que provienen de la tierra como de los árboles tienen efectos similares. Este análisis se efectuó durante 30 años en una población que no tenía antecedentes de cáncer o de enfermedades cardiovasculares cuando comenzó el ensayo. Fuente: estudio “Association of nut consumption with total and cause-specific mortality”, publicado en la revista New England Journal of Medicine
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