Vivir en una cittaslow implica transformar su forma de pensar y concebir el mundo. En estas poblaciones, se aprecia el valor del tiempo, se sabe disfrutar de los pequeños placeres de la vida (comer, dormir, charlar entretenidamente, compartir con las familias y los amigos, etc.). Así son: 1. Propician y promueven que toda la población vaya sin prisa: para que una ciudad sea certificada con el logo de Cittaslow, debe tener menos de 50 mil habitantes, no ser una capital y cumplir con los compromisos del manifiesto del movimiento: • Políticas medioambientales. • Infraestructura. • Estructura urbana. • Fomento de la producción y los productos locales. • Hospitalidad y comunidad. • Conciencia de lo que implica formar parte de Cittaslow. 2. Sus habitantes toman las cosas con calma: el movimiento slow controvierte la tendencia que invita a vivir a toda velocidad, a un ritmo desenfrenado que repercute en la calidad de vida, y las carreras contrarreloj para cumplir con las tareas diarias. Por eso, “desacelere su ritmo de vida”, la tendencia slow se lo agradecerá. Están acostumbrados a la comida slow, las escuelas slow (donde no importa a qué hora suene el timbre, sino que los alumnos aprendan la lección y cumplan los objetivos de enseñanza del día), el sexo slow que se basa en el sexo tántrico y una actitud slow en el trabajo que implica una actividad de mayor calidad y tiempo para gozar la vida. 3. Le han declarado la guerra al reloj: disfrutan de los placeres más simples de la vida, como compartir en familia o con los amigos una rica cena o una provechosa charla. Para ellos no es necesario cambiar la relación con el reloj, sino darle sentido al tiempo, por ejemplo: organizan la agenda para dedicarse un espacio a sí mismos, le dan un buen espacio a la diversión sana, salen de la rutina frecuentemente y se olvidan de los horarios rigurosos, por lo menos durante el fin de semana. LA EXPERIENCIA COLOMBIANA En Pijao (Quindío), la descripción anterior se cumple al pie de la letra. Sin embargo, allí lo lento no es sinónimo de lerdo, torpe o perezoso. En esta población del centro de Colombia, los días transcurren con tranquilidad, los peatones y ciclistas predominan por encima de los carros, las zonas verdes reemplazan el pavimento y el silencio invade lo que en otro tiempo fue la rumba, gracias a una tutela que exigió bajarle el volumen a la música de las discotecas. Los colores de las fachadas de sus casas, la estética arquitectónica y el efecto del tiempo hacen de Pijao un lugar donde se siente y se respira paz. A esto se suma la tranquilidad de sus calles de ambiente natural y su gente con carácter apaciguado. Gracias a una política de su Alcaldía, Pijao aspira ser clasificada como la primera localidad sin prisa de Latinoamérica. Aunque todavía no está certificada por la Red Mundial de Ciudades sin Prisa (Cittaslow), hace todos los méritos para lograrlo, no en vano ya es un paraíso lento sobre la cordillera del Quindío. Así lo considera Mónica Flórez, gestora de esta iniciativa en Colombia. “La idea surgió al considerar que en Pijao se podía fomentar el turismo rural sustentable. Tenemos montañas, tierra caliente y de páramo, osos de anteojos, cientos de pájaros, palmas de cera, aire puro, ríos y cascadas. Conocí Los países con ciudades ‘slow’ en el mundo La red Cittaslow es una organización de cobertura mundial que reúne a cerca de 150 ciudades certificadas en países como Australia (8 ciudades), Austria (6), Bélgica (6), Canadá (4), Dinamarca (6), Alemania (10), Inglaterra (8), Holanda (8), Italia (10), Nueva Zelanda (6), Noruega (6), Polonia (8), Portugal (4), Corea del Sur (2), España (6), Suiza (6), Suecia (4), Turquía (2) y los Estados Unidos (por definir). En España, se destacan Begur, Pals, Bigastro y Rubielos de Mora. La bella población de Pijao, en Quindío, le apuesta a ingresar este año a la selecta Red Mundial de Ciudades sin Prisa. ¡Un privilegio que atraerá a más turistas! Fotos: archivo Alcaldía de Pijao 38| Marzo de 2014 Calidad de Vida
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