Hay casos de éxito y buenas prácticas en esta materia, empresas que logran impactos sociales significativos y aportan al desarrollo local fortaleciendo el papel de las instituciones, sin descuidar su actividad económica, tales como los negocios de impacto social (sustitución de cultivos), proyectos de emprendimientos (producción de tecnología para la salud y la educación) y programas de generación de empleo. ¿Para qué le sirven a las empresas, a las personas y a las naciones estas alianzas? Las APP no solo involucran empresas y gobiernos, allí se encuentran comunidades de la sociedad civil agrupadas, organizaciones cooperativas y –muy importante– la academia. Dentro de este marco de acción, cada miembro del entorno se ve influenciado o afectado por los alcances y actividades fruto de las alianzas. Es por lo tanto necesario que su participación deba ser incluyente y comprometida. Por otro lado, la utilidad de las APP es el reflejo de la participación y cocreación de objetivos y actividades comunes. En conclusión, las APP son un instrumento valioso que sirve de plataforma para el desarrollo de proyectos sociales escalables y que generan un impacto significativo para el bien común. ¿Cómo se establece una APP? ¿Cómo seleccionar al aliado adecuado? Usualmente las alianzas público-privadas surgen o nacen de una necesidad, problema o interés común. Son compromisos entre pilares de la sociedad Casos de éxito Conocidas en la actualidad como spin offs, existen empresas que nacen en el núcleo de grupos de investigación universitarios, subsidiados por inversionistas de capital o, incluso, instituciones del gobierno, para fortalecer o crear industrias competitivas, ricas en innovación y desarrollo tecnológico, en distintos campos. Este tipo de iniciativas han demostrado ser apalancadoras de modelos de desarrollo en países industrializados, como en la Guerra Fría con el surgimiento de Silicon Valley; y en potencias emergentes, como Corea del Sur con la industria tecnológica; e India en la industria farmacéutica y tecnológica. En el contexto colombiano, se destacan casos que han generado no solo productividad y riqueza, sino también un bienestar social para sus zonas de influencia. Ejemplos, los programas de cultivo de palma para la extracción de aceite y de biocombustibles a partir del bagazo de caña de azúcar. Presentamos algunos ejemplos: O-I Peldar: empresa ubicada en Envigado (Antioquia). A partir de una APP, llevó a cabo el desarrollo de un proyecto de generación de ingresos –cooperativa preambiental– contando con la población recicladora que presta el servicio de recuperación de envases y objetos de vidrio (recolección, separación y embalaje posconsumo). Empresa Pública Enviaseo S.A. ESP: de la mano de O-I Peldar S.A., junto con la ANDI, el Banco Interamericano de Desarrollo, el grupo Familia y Cartón de Colombia desarrollaron esta unidad productiva en el marco del Proyecto de Encadenamientos Productivos y Negocios Inclusivos. Dentro de los principales resultados, se destaca: • Mejor calidad de vida para las familias de los recicladores en materia de acceso a educación, salud, nutrición y trabajo formal, entre otros. • Reducción del impacto ambiental. • Disminución del consumo de energía y un esquema de producción más limpio. • Menores costos de facturación. • Generación de ingresos para familias que vivían en condición de pobreza extrema. La herramienta fundamental de las alianzas entre Gobierno, empresa privada y academia es la cooperación. 4. 34| Marzo de 2014 Sostenibilidad&RSE 3.
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