vestir cierto tipo de ropa y terminan por comprar cosas innecesarias. Pueden tener un desequilibrio psicológico y comportamiento compulsivo. Son personas que usualmente viven solas, aunque pareciera que tienen mucha gente a su alrededor. Suelen ser solteros, mayores y con pocos compromisos. Consejo: lo ideal es ponerle freno a los gastos innecesarios, al uso de la tarjeta de crédito y al número de cuotas a las que difieren las compras. Miedosos No se involucran demasiado con el sistema financiero; si por ellos fuera guardarían su dinero debajo del colchón. Tienen cuenta en el banco porque les toca y muchos de ellos no han dejado todavía el talonario. Son enemigos de las deudas, los gastos excesivos y suelen tener un buen capital ahorrado. Por eso, cuentan con un buen perfil para los bancos. Se obsesionan con el ‘futuro incierto’ y buscan la fórmula para obtener una pensión o finca raíz, en conclusión, algo que les genere renta y les garantice tranquilidad. A diferencia del derrochador, jamás compran por internet. Tienen efectivo en caletas de la oficina o de la casa y son los primeros clientes de las cajas fuertes. En suma, prefieren la seguridad así sacrifiquen la rentabilidad. Aunque eso no es ‘malo’, genera malestar con sus pares, porque se vuelven personas tacañas por miedo. Pero también entre ellos hay gente muy generosa que cuenta con un presupuesto para ayudar a quienes lo necesitan. Tienen sus finanzas claras con calculadoras precisas y son juiciosos con sus metas, planes y proyecto de vida. Son personas conservadoras, a las que no les gusta tomar ningún tipo de riesgo. Prefieren inversiones muy seguras, aunque reciban rendimientos bajos. Consejo: deberían arriesgar un poco en cuanto a sus inversiones, obviamente con la asesoría de expertos. Hay que dejar algo para la diversión, también hace parte de una vida financiera sana. Moderados Son personas que pueden tomar ciertos riesgos en sus inversiones. Siguen trabajando y tienen la percepción de que sus ingresos y empleo se mantendrán así por un buen tiempo, por eso viven en relativa tranquilidad. Consejo: este sería el estado ‘ideal’ para los menos arriesgados, pero deberían pensar más en su futuro. Agresivos Aquellos que cuentan con percepciones favorables en su trabajo e ingresos. Definitivamente no temen arriesgar ese capital, pues lo tienen destinado a metas de largo plazo. Aunque a nadie le gusta perder dinero, ellos están conscientes de que sus inversiones pueden recuperarse con el paso del tiempo. Consejo: deben informarse más antes de poner en riesgo su capital. ¿CÓMO LOGRAR EL EQUILIBRIO? El primer paso es identificar qué tipo de relación se tiene con el dinero y hacer un diagnóstico de la situación personal actual: ingresos, gastos y porcentaje de ahorro y metas que se quieran alcanzar. Para esto es necesario responderse preguntas como: ¿cuánto gano? ¿Cuánto gasto? Luego, conviene identificar y hacer una lista de todos los ingresos y gastos identificando cuáles son fijos (o indispensables) y cuáles son variables (o no indispensables). La lista debe incluir vivienda, alimentación (mercado y canasta familiar en general), gastos del hogar (servicios públicos y de comunicaciones, como telefonía, internet, y televisión cerrada), servicios y artículos para la educación (matrícula, cuotas), transportes, mantenimiento del vehículo (incluyendo gasolina), salud (pago de la seguridad social, medicamentos, consultas médicas) y créditos fijos (vehículos, hipotecarios). Algunos ejemplos de gastos variables son comidas fuera de casa (restaurantes, cafeterías, antojitos), recreación y turismo, vestido, calzado y cuidado extras (lavandería, limpieza general, salón de belleza, gimnasio), y créditos variables (tarjetas, préstamos personales). Las preguntas siguientes serán ¿cómo reducirlos? Lo ideal es recortar aquellos que no sean tan necesarios o indispensables, por ejemplo, comidas fuera de casa, compra de artículos de esparcimiento. Este ajuste le permitirá aumentar la cantidad disponible de dinero para ahorrar. Contar con un plan de ahorro hace que se mantenga una buena organización de ingresos y gastos, además de que ayuda a identificar los posibles desequilibrios que pudieron afectar sus finanzas personales. Adicionalmente, un presupuesto personal facilita establecer metas y determinar el tiempo en el que pueden cumplirlas; además, ofrece una oportunidad de mejorar sus hábitos de consumo al tener más y mejor información sobre sus finanzas personales. Claves para manejar el dinero Hacer un presupuesto. Organizarse y planear los diferentes gastos y proyectos. No atrasarse en los pagos de los créditos. Usar solo los créditos que se puedan pagar. Revisar constantemente su historial crediticio. Buscar asesoría financiera. 26| Marzo de 2014 Gestión
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