Copidrogas Marzo 2014

22| Marzo de 2014 Actualidad  No es difícil hoy en día encontrar niños que usan computadores, tabletas y smartphones con una habilidad única y sin ser previamente instruidos en su manejo, incluso son ellos quienes enseñan a sus padres a manejar estos aparatos. Prensky define al nativo digital como “una persona que ama la velocidad en cuanto al manejo de información y puede estar hiperconectado y en multitarea”, es decir que, por ejemplo, puede tener cerca un televisor encendido mientras consulta las últimas noticias vía internet y a la vez contesta una llamada por su teléfono celular, y todo lo desarrolla en forma sincronizada y con resultados óptimos. No obstante, se inclina por lecturas cortas, como mensajes multimedia, y puede encontrar aburrido el acto de leer una obra literaria completa. Por otro lado, se encuentra el inmigrante digital, que, por el contrario, es aquella persona que nació entre 1940 y 1979, y se ha comportado más bien como un espectador de todo aquel avance tecnológico. En palabras de Prensky, “el inmigrante digital no tiene una afición por los juegos electrónicos, consume poca televisión y subvalora la capacidad de hacer varias tareas al mismo tiempo”. Sin embargo, este inmigrante digital se ve obligado a desenvolverse total o parcialmente en un contexto donde la tecnología debe ser su herramienta si no quiere perder su participación laboral y social: se vio obligado a cambiar los disquetes por memorias USB, su música de casete y LP por CD y luego por archivos MP3, y el envío de correspondencia física por el correo electrónico, entre muchas otras adecuaciones a su estilo de vida. ¿Y DÓNDE QUEDÓ LA INTERACCIÓN SOCIAL? El encuentro de estas dos generaciones evidencia algunos puntos que pueden representar ciertos inconvenientes. La psicóloga Carolina Arévalo, especialista en temas de educación en la era digital, comenta al respecto: “Las generaciones más identificadas con el uso de las nuevas tecnologías pueden entender el acto de la comunicación como un simple intercambio de información vía digital, olvidando el importante componente de la interacción social”. Esto puede desencadenar en personas que poseen una completa habilidad para el uso de las tecnologías de punta, pero que en su interacción social pueden verse opacados al carecer Uno de los pilares del actual gobierno a través del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (Mintic) ha sido la masificación del uso de internet en el territorio nacional. Es por esta razón por la que, buscando llegar a las regiones más apartadas, se creó el proyecto Kioscos Vive Digital, con el fin de llevar puntos de acceso a la red a las zonas rurales más lejanas de Colombia con más de 100 habitantes. Son espacios públicos cubiertos, dotados de 2 a 6 computadores con internet banda ancha, servicios de escáner, impresión, fotocopiado y telefonía, en los cuales la población podrá acceder a estos servicios bajo la asesoría de personal capacitado. Un esfuerzo tecnológico sin precedentes en Colombia y Latinoamérica, que inicialmente calculó la entrega de 1.100 kioscos y que amplió esta cifra hasta 6.668 para ser instalados en zonas de 32 departamentos del país. “Se espera entregar todas las unidades en funcionamiento al finalizar el primer semestre de 2014. Incluso, ya se cuenta con tecnología que permita a los discapacitados visuales acceder a todos los beneficios brindados por el proyecto Kioscos Vive Digital”, indicó para los medios Diego Molano Vega, ministro de TIC. Kioscos digitales de habilidades de comportamiento presencial. “Son sujetos propensos a tener contacto digital permanente con personas de todas partes del mundo, pero que en sus ámbitos normales de trabajo o estudio evitan la compañía de sus compañeros”, enfatiza la experta. En conclusión, en cuestiones de tecnología podría ser, como dice el viejo y sabio refrán, “Ni tanto que queme al santo ni tan poco que no lo alumbre”. Lo más importante, en concepto de los especialistas, es que las poblaciones sean conscientes de que estamos inmersos en una era cibernética, de la cual ya es imposible abstraernos; todo lo contrario, el plan del mundo entero es masificar el acceso a las nuevas y futuras tecnologías hasta las poblaciones más vulnerables, y consolidarlas como herramientas indispensables para el progreso. “Mientras tanto, cada individuo que accede a todos estos recursos debe entender que, desde ya, una de su principales responsabilidades y obligaciones es darles el mejor uso a las nuevas tecnologías para dejarles el mejor legado a las futuras generaciones”, concluye la doctora Arévalo. Fotos: archivo MinTic

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