0257 Coopidrogas Junio 2025 - BAJA

Junio 2025 | 53 Coopidrogas Ambos dilemas se relacionan con la posibilidad de que esta nueva tecnología supere las capacidades de nuestra especie en actividades creativas o intelectuales y vaya en detrimento del desarrollo del ser humano al disminuir el valor de su trabajo. Del mismo modo, se cuestiona la validez de alimentar la IA con creaciones humanas y que replique dichas creaciones. Por ejemplo, que se usen las populares ilustraciones de Ghibli sin darles crédito a sus autores. Pero igualmente está el tema de la creatividad humana. Si dejamos que todo lo haga una máquina, ¿qué pasa con las ideas originales, con el arte de las personas? La innovación debe seguir siendo el imperio de los humanos y utilizar la IA como un instrumento para potenciarla. “Si todas las decisiones se le dejan a ella, por supuesto que la creatividad puede lesionarse”, dice Víctor Solano, experto en tecnología, ChatGPT e inteligencia artificial. Sin duda, hay quienes defienden la creatividad humana y otros que hacen lo propio con la IA, ya que sostienen que nos permitirá ser más creativos porque facilitará que las personas resuelvan temas complejos con la ayuda operativa artificial. Lo cierto es que si la IA empieza a hacer el trabajo creativo esto irá en detrimento de la innovación de futuras generaciones. “Los que ya convivimos con la IA y desarrollamos una habilidad creativa no vamos a tener ese problema, pero ciertamente si las próximas generaciones dependen mucho de ella y comienzan a elaborar todo tipo de trabajos creativos con IA, la pregunta es qué tanto van a desplegar realmente su habilidad de generar ideas”, explica Édgar Medina, especialista en ChatGPT y redes sociales. Y a partir de este argumento, surge el interrogante clave de si puede o no reemplazar la IA a los humanos. En efecto, puede hacerlo en labores analíticas e intelectuales, sus actuales limitaciones muy seguramente se van a superar y millones de seres humanos serán desplazados por máquinas y robots. Lo ideal es que exista una legislación universal que establezca normas sobre su uso, esto implica también el interés de los gobiernos para reglamentar el empleo de la IA, un trabajo que aún es incipiente en varios países del mundo, incluido Colombia. Lo cierto, además, es que los humanos sustituirán a otros que no la sepan utilizar, agrega Medina. TOMA DE DECISIONES La IA contribuye a tener elementos de juicio al momento de tomar decisiones acertadas, al convertirse en un instrumento que facilita al ser humano esta tarea cuando se aplica su principio predictivo y se le pide que, con base en un conjunto de datos, posibilite una decisión. Sin embargo, de acuerdo con Solano, aún le falta mejorar en su función como buscador o aglomerador de información, en el que no es ciento por ciento fiable y comete errores. Es allí cuando puede ser peligrosa porque todavía no sabe discernir qué fuentes son idóneas y cuáles no, y, por ende, no se recomienda que se use como única fuente para tomar decisiones. Con respecto a la discriminación que esta tecnología puede tener, los especialistas consultados señalan que por sí misma no discrimina, pero sí existen los sesgos con que haya podido ser alimentada por humanos. Particularmente porque se basa en el cúmulo de conocimiento de sus creadores. Ahora bien, vale la pena aclarar un punto fundamental: por sí misma, la IA no desinforma, “pero, por supuesto, lo que puede pasar es que se manipule la percepción de la realidad —este es un propósito que pueden traer algunos humanos para desinformar empleando esta herramienta—, por ejemplo, con la Los GOBIERNOS deben estar ALINEADOS para reglamentar el uso de la inteligencia ARTIFICIAL.

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